La ruta otoñal de la Diputación en Hayedo de la Pedrosa causa gran admiración entre los senderitas

Diputación

La Asociación de Senderismo del Desfiladero de Riaza recuperó el camino a través de una importante labor en la recuperación de antiguos caminos para el senderismo.

Medio centenar de caminantes han disfrutado del "atractivo" paisaje que ofrece el Hayedo de la Pedrosa, enclavado en la Sierra de Ayllón. La excursión, que iba a celebrarse el pasado sábado 10 de noviembre y que se tuvo que aplazar por inclemencias meteorológicas, forma parte del ciclo de rutas 'Camina por Segovia en otoño', organizado por el Área de Promoción Económica de la Diputación en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

 

La Sierra de Ayllón constituye el límite meridional de la distribución de los hayedos ibéricos, que han encontrado en los valles abruptos de estas montañas pequeños reductos en los que se mantienen las condiciones oceánicas que requieren para su supervivencia, informa la institución provincial a través de un comunicado.

 

En la actualidad se conservan tres hayedos muy próximos geográficamente pero administrativamente separados en tres comunidades autónomas. En la vertiente sur se encuentran los de Tejera Negra, en Guadalajara, y Montejo de la Sierra, Madrid. El único que se conserva en la vertiente norte es el segoviano hayedo de la Pedrosa declarado Sitio de Interés Nacional en 1974.

 

Para recorrerlo la Diputación ha organizado dentro de sus recorridos de otoño, un paseo por el Camino Viejo de Peñalba que atraviesa una parte de este magnífico bosque entre los arroyos del Cancho de la Pedrosa y del Avellanedo.

 

La Asociación de Senderismo del Desfiladero de Riaza recuperó el camino a través de una importante labor en la recuperación de antiguos caminos para el senderismo.

 

Bajo la dirección de los biólogos María del Mar García y Nacho Huelves, de la empresa Naturaleza en Directo, la expedición ha partido de Riofrío de Riaza, desde donde el grupo se ha acercado al embalse que abastece a Riaza, construido en 1995. Desde aquí se ha iniciado el sendero que asciende atravesando el robledal por el margen izquierdo del río Riaza.

 

Un viejo puente de madera ha permitido el paso sobre el arroyo Avellanedo y enseguida los caminantes han avistado los primeros ejemplares de haya que cada vez son más frecuentes a medida que el terreno es más escarpado.

 

Los troncos retorcidos de ejemplares centenarios han marcado el camino, que en esta época está teñido de rojos, naranjas y ocres. El aprovechamiento maderero y el carboneo, junto con varios incendios que asolaron el hayedo, el último en 1947, mermaron el bosque que ahora poco a poco se va regenerando.

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