El molino de San Medel entra en la Lista Roja de Patrimonio
En el Catastro de Ensenada de 1751 se indicaba que este molino "constaba de dos ruedas y rentaba cincuenta fanegas de trigo y siete arrobas de tocino"
El molino de San Medel, ubidado en el despoblado del mismo nombre -perteneciente en la actualidad a Valseca pero que en otros momentos perteneció al municipio de Bernuy de Porreros- entra en la Lista Roja de Patrimonio por su avanzado estado de ruina.
Tal y como se recoge en la ficha del molino, incluida en la web de la asociación Hispania Nostra, "hace años que perdió el tejado, quedando sus paredes exteriores cada vez más desgastadas y amenazadas por los chopos que hay alrededor del molino. El interior se halla repleto de zarzas y vegetación, quedando las ruinas de los restos de las paredes interiores y del tejado por lo que no es aconsejable entrar. Los edificios destinados a cuadras están en ruina total. Apenas quedan restos del dibujo que había en la pared donde se pintó la muela del molino con otros elementos".
La Lista Roja de Patrimonio, impulsada por Hispania Nostra, alerta sobre los bienes en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.
Datado entre los siglos XVII y XVIII, la historia cuenta que este molino aprovechaba el agua del arroyo de San Medel. De hecho para regular el uso de las aguas, una de las ordenanzas de la denominada Junta de la Cacera de San Medel señalaba que el molino "podía disponer de agua a través de su caz al río desde el 29 de septiembre día de San Miguel, hasta el día 1 de abril".
En el Catastro de Ensenada de 1751 se indicaba que este molino pertenecía al convento de dominicos de Santa Cruz de Segovia, "constaba de dos ruedas y rentaba cincuenta fanegas de trigo y siete arrobas de tocino, lo que equivalían a novecientos setenta y cinco reales".
Por su parte, en el diccionario de Madoz se indicaba que entre el molino y la venta vivían diez personas. En 1860 se trasladó la venta junto a la nueva carretera, venta que estuvo abierta hasta mayo de 1928. En el año 1881, el Ayuntamiento restableció la antigua costumbre de dar una cazuela de castañas a todo vecino por la limpieza de las caceras de los comunes de San Medel.
A partir de los años 60 el molino entró en estado de abandono.








