La pregonera de este año, la comunicadora Míriam García, destacó el valor de una celebración que define como "una fiesta de las mujeres"
Zamarramala celebra 799 años de las Águedas reivindicando la memoria histórica y el papel de la mujer
La pregonera de este año, la comunicadora Míriam García, destacó el valor de una celebración que define como "una fiesta de las mujeres"
La festividad de las Águedas de Zamarramala, en Segovia, ha vuelto a llenar este histórico barrio de tradición, música y reivindicación femenina al cumplir 799 años de historia. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, la celebración recuerda el papel decisivo de las mujeres en la conquista del Alcázar en 1227, un episodio que se ha convertido en símbolo de empoderamiento y memoria colectiva.
A pesar de las bajas temperaturas y la nieve que cubría parte de las calles, cientos de personas se congregaron para acompañar una jornada marcada por el fervor religioso, la participación vecinal y la defensa de la igualdad.
Vestidas con el traje regional de gala, manteo rojo y montera, las zamarriegas recorrieron el barrio al ritmo de la dulzaina y el tamboril, luciendo joyas tradicionales que representan su identidad y el protagonismo femenino que define esta celebración centenaria.
El programa arrancó con la procesión de Santa Águeda, en la que no faltó el tremolar de las banderas, y continuó con la entrega de reconocimientos. Entre ellos destacó el alfiler de Matahombres de Oro, concedido en esta edición a la periodista Sonsoles Ónega, que no pudo asistir al acto.
Uno de los momentos más emotivos fue la entrega del título de ‘Ome bueno e leal’ a la atleta segoviana Águeda Marqués, quien mostró su orgullo por recibir un galardón ligado a una tradición que ha vivido desde niña. Durante su intervención subrayó que la fiesta "simboliza el empoderamiento femenino, la identidad local y la lucha constante por la igualdad".
La pregonera de este año, la comunicadora Míriam García, destacó el valor de una celebración que define como "una fiesta de las mujeres", recordando que aún queda camino por recorrer. "Honramos la historia y el legado de quienes nos precedieron, y debemos reivindicar nuestra unidad más que nunca", afirmó.
La jornada concluyó con uno de los actos más singulares: la Quema del pelele, elaborado por los maridos y familiares de las alcaldesas, un ritual simbólico que representa la eliminación de lo negativo en la sociedad y que puso el broche final a una celebración profundamente arraigada en la identidad cultural de Zamarramala.








