España y Marruecos: una relación que va mucho más allá del comercio y tiene un punto débil

Comercio, automoción, turismo y energía estrechan los vínculos entre ambos países, con una dependencia especialmente relevante para Marruecos

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España y Marruecos: una relación que va mucho más allá del comercio y tiene un punto débil
La electricidad, más cara este jueves.
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 5 min.

España y Marruecos comparten mucho más que una frontera y el estrecho de Gibraltar. En las últimas décadas, ambos países han construido una relación económica cada vez más profunda, apoyada en el comercio, la industria, el turismo y, de manera especialmente estratégica, la energía. Los intercambios comerciales alcanzaron en 2025 los 22.757 millones de euros, una cifra que refleja hasta qué punto las economías de ambos lados están conectadas. Sin embargo, esa relación no es completamente equilibrada.

Según el profesor de EAE Business School Manuel Antonio Fernández-Villacañas, una crisis prolongada tendría consecuencias para los dos países, pero Marruecos afrontaría previsiblemente un impacto más estructural. La razón está en la dependencia de su economía de los mercados europeos y, especialmente, del papel que desempeña España como puerta de entrada, proveedor y socio industrial.

España mantiene una posición privilegiada dentro del comercio exterior marroquí. La Unión Europea es el principal socio comercial del país norteafricano y España ocupa el primer puesto entre sus socios bilaterales, tanto en exportaciones como en importaciones. Durante el primer semestre de 2026, las ventas españolas a Marruecos crecieron un 3,5 %, hasta los 6.420,5 millones de euros, mientras que las compras aumentaron un 4,1 %, hasta los 5.795,5 millones.

La relación adquiere todavía más importancia cuando se mira hacia la industria. La automoción es uno de los grandes motores de la economía marroquí y buena parte de su producción está orientada a la exportación. España absorbe alrededor del 20 % de los vehículos y productos de automoción que Marruecos vende al exterior.

El país también se ha convertido en un importante centro de producción para empresas vinculadas a la industria europea. Renault cuenta con fábricas en Tánger y Casablanca y Stellantis tiene una planta en Kenitra, mientras que numerosos proveedores españoles se han instalado en el país. Entre ellos figuran compañías como Gestamp, Antolín, CIE Automotive o Ficosa, integradas en una cadena de suministro que aprovecha precisamente uno de los grandes activos de España frente a otros competidores: la cercanía.

"Los proveedores chinos pueden ofrecer precios competitivos o los alemanes, tecnología, pero ningún actor puede reemplazar la proximidad física de España", señala Fernández-Villacañas.

La conexión industrial se extiende al sector textil. Marruecos se ha convertido en uno de los puntos de producción integrados en las cadenas de suministro que abastecen al mercado europeo. El grupo Inditex cuenta con 35 tiendas en Marruecos y mantiene además una red de proveedores y fabricantes vinculada a su cadena de valor. La importancia del mercado español y de las grandes compañías europeas hace que cualquier deterioro de las relaciones comerciales pueda tener efectos que vayan más allá de las fronteras.

La relación tampoco se limita a las fábricas. El turismo español tiene un peso creciente en Marruecos. En 2025 viajaron al país norteafricano 4,6 millones de turistas españoles, un 12 % más que el año anterior. España se situó así como el segundo mercado emisor, solo por detrás de Francia.

El crecimiento del turismo abre además oportunidades para empresas españolas de construcción, rehabilitación y servicios vinculados al sector hotelero. Compañías como Barceló, Be Live, Meliá e Iberostar ya cuentan con presencia en el país.

La dependencia menos visible está bajo el mar

Pero hay un elemento de la relación bilateral que puede resultar todavía más estratégico: la electricidad. Marruecos dispone de generación propia y no depende exclusivamente de España para cubrir su consumo, pero las conexiones eléctricas entre ambos países tienen un papel relevante para garantizar la estabilidad de su sistema. Los dos países están conectados mediante dos enlaces submarinos que comenzaron a operar a finales de los años noventa. La capacidad inicial era de 700 megavatios y posteriormente se amplió hasta los 1.400 MW.

En 2025, España volvió a registrar un saldo exportador en sus intercambios eléctricos con Marruecos por cuarto año consecutivo. El saldo alcanzó los 3.743 GWh, mientras que la electricidad enviada desde España representó aproximadamente el 8 % de la demanda marroquí de ese año. Y la conexión sigue activa. Entre enero y julio de 2026, el saldo físico de los intercambios continuaba siendo favorable a España, con unos 2.600 GWh exportados. Además, ambos países trabajan en una tercera interconexión destinada a facilitar especialmente el intercambio de energía renovable.

El petróleo mantiene su peso

La electricidad es solo una parte del vínculo energético. Los combustibles fósiles continúan teniendo un peso considerable en Marruecos. Los productos petrolíferos representaron aproximadamente el 51 % del 'mix' energético marroquí en 2025, con el gasóleo como uno de los productos más demandados.

España suministró a Marruecos más de tres millones de toneladas de productos petrolíferos durante ese año, alrededor del 23 % de todas sus importaciones de este tipo. El diésel fue el principal producto, aunque las ventas españolas cayeron debido al avance del combustible procedente de Rusia, que ha ganado cuota en el mercado marroquí gracias a sus precios competitivos.

Una relación difícil de romper

El vínculo con Marruecos presenta así una característica que lo diferencia de otras relaciones exteriores de España. No se trata únicamente de vender y comprar productos: existe una red de intereses industriales, energéticos, turísticos, logísticos y de seguridad construida durante años. Esa interdependencia también explica por qué una hipotética crisis económica entre ambos países tendría consecuencias diferentes.

España cuenta con una economía de mayor tamaño y una cartera de mercados más diversificada, por lo que podría absorber con mayor facilidad una caída de los intercambios. Para Marruecos, en cambio, perder parte de su conexión con España supondría poner en riesgo cadenas industriales orientadas al mercado europeo y generar incertidumbre entre los inversores.

La comparación con Argelia ayuda a entender la diferencia. Mientras Argelia dispone del gas como una herramienta directa de presión sobre España, la relación con Marruecos es mucho más amplia y afecta a numerosos sectores simultáneamente.

Por eso, más allá de los 22.757 millones de euros de comercio bilateral, la verdadera dimensión de la relación está en todo aquello que se ha construido alrededor de esa cifra: fábricas, proveedores, turistas, energía y unas cadenas económicas que hacen que desconectar a España y Marruecos resulte mucho más complicado que simplemente cerrar una frontera comercial.

Fuente: EFE

 

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