Google prepara su primer satélite con IA: así quiere llevar los centros de datos al espacio

El prototipo pondrá a prueba por primera vez sus chips TPU fuera de la Tierra y servirá para estudiar si es viable procesar inteligencia artificial en órbita

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Google prepara su primer satélite con IA: así quiere llevar los centros de datos al espacio
La Tierra vista desde la Luna (EFE)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

Google está a punto de dar un paso poco habitual en la carrera por aumentar la capacidad de computación para la inteligencia artificial: llevar sus chips de IA al espacio. La compañía tiene previsto lanzar el próximo 1 de octubre un pequeño satélite experimental diseñado para comprobar cómo funcionan sus unidades de procesamiento tensorial (TPU) en órbita.

La misión forma parte del llamado Proyecto Suncatcher, una iniciativa con la que Google investiga la posibilidad de construir en el futuro centros de datos espaciales alimentados directamente por energía solar. El objetivo todavía está lejos de convertirse en una infraestructura comercial, pero este primer experimento permitirá comprobar si una de las piezas fundamentales de ese planteamiento puede funcionar fuera de la Tierra.

El prototipo viajará a bordo de un Falcon 9 de SpaceX durante la misión de lanzamiento compartido Transporter-18. El despegue está previsto desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California.

Cuatro chips para probar la computación en órbita

El satélite no es un centro de datos en miniatura. Google lo plantea como una plataforma de pruebas para comprobar el comportamiento de su tecnología en las condiciones del espacio. En su interior llevará cuatro chips TPU, desarrollados específicamente para acelerar tareas relacionadas con inteligencia artificial. En conjunto, su capacidad de procesamiento será aproximadamente equivalente a la de un único servidor utilizado en un centro de datos convencional.

La energía disponible también será muy limitada frente a las enormes instalaciones terrestres. Los paneles solares del prototipo proporcionarán alrededor de un kilovatio de potencia, una cantidad comparable a la que puede consumir un electrodoméstico doméstico de alta potencia.

Precisamente esa combinación de computación y energía solar es uno de los elementos centrales de Suncatcher. Google estudia si, a una escala mucho mayor, los satélites podrían aprovechar la abundante radiación solar disponible en el espacio para alimentar sistemas destinados a ejecutar modelos de inteligencia artificial.

Centros de datos fuera de la Tierra

La idea que plantea Google va bastante más allá del lanzamiento de un único satélite. La compañía investiga un escenario en el que parte de la infraestructura necesaria para desarrollar y ejecutar inteligencia artificial podría instalarse directamente en órbita.

El planteamiento tendría una ventaja evidente: los paneles solares podrían recibir luz de manera mucho más constante que en la superficie terrestre, donde las condiciones meteorológicas y la alternancia entre el día y la noche limitan la generación eléctrica.

Pero convertir esa idea en una infraestructura real plantea numerosos obstáculos. Los equipos electrónicos tendrían que soportar, entre otras cosas, la radiación espacial y las condiciones extremas del entorno orbital. A ello se suma una cuestión fundamental: el coste y la complejidad de transportar grandes cantidades de hardware desde la Tierra hasta el espacio. También habría que resolver cómo mantener, reparar o sustituir los equipos una vez puestos en órbita, especialmente si se pretende construir instalaciones mucho mayores que el pequeño prototipo que está a punto de ser lanzado.

Google reconoce que la misión tiene un objetivo principalmente tecnológico. El propósito inmediato no es ofrecer servicios de inteligencia artificial desde el espacio, sino comprobar por primera vez el funcionamiento de sus TPU en órbita.

El experimento se ha desarrollado durante años y cuenta con la colaboración de investigadores de Planet. Los resultados permitirán determinar hasta qué punto el hardware utilizado por Google puede adaptarse a un entorno radicalmente distinto al de sus centros de datos terrestres. Si las pruebas resultan útiles, el siguiente reto será aumentar progresivamente la capacidad de estos sistemas y estudiar si la arquitectura puede escalar hasta convertirse algún día en una infraestructura de computación espacial.

La propuesta se enmarca además en un interés creciente por trasladar determinadas cargas de trabajo de inteligencia artificial fuera de la Tierra. Elon Musk, Jeff Bezos y Sam Altman se han mostrado partidarios, en distintos contextos, de explorar centros de datos orbitales.

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