Carencias Afectivas, ironía de la nueva , y buena, música madrileña, en el Vibra Mahou Segovia

El grupo madrileño trae su reciente 'Qué mal momento', tras su paso por el Vibra León

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El autor esJosé Antonio Quirce
José Antonio Quirce
Lectura estimada: 9 min.
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El Vibra Mahou Fest vuelve a Segovia el sábado 12 de septiembre, en la plaza del CIDE, con una jornada de más de 14 horas ininterrumpidas de música en directo. Será la última parada del circuito Vibra 2026, tras Valladolid, León y Gijón.

El cartel segoviano reúne grupos y DJs que ofrecerán indie y pop nacional: Sidecars, Ginebras, Niña Polaca, Barry B, Carencias Afectivas y Niños Bravos, con la banda local Mejos, en un entorno con zonas de descanso, food trucks y espacios dedicados a la cultura cervecera de Mahou.

Carencias Afectivas, la revelación madrileña que llega con su primer disco bajo el brazo

Carencias Afectivas nacieron en Madrid en 2020, un mes antes del 'encierro pandémico'. Juan Casado (voz y guitarra), Juan Margallo (guitarra), Julio Teigell (bajo y coros) y Javier Herrero (batería) no coincidieron ni pisaron juntos una sala hasta el fin del confinamiento, pero en esos meses intercambiaron maquetas y bocetos desde casa.

Su sonido bebe del rock, el power-pop, el noise y el punk, y citan como referencias a Los Planetas, Mujeres, Triángulo de Amor Bizarro, Cala Vento y The Jesus and Mary Chain, e incluyen como inspiración a The Beatles y Radiohead.

El 26 de febrero publicaron su álbum de debut, Qué Mal Momento (Balaunka), diez canciones con letras que retratan, con tono sincero, mordaz y satírico, a una generación marcada por la no pertenencia, el miedo al cambio, la culpa y el desencanto político, con singles como 'Alcaldesa', 'Un buen montañés', 'La Venganza de Moctezuma' o 'Canción de resistencia'.

La banda presentó 'La Venganza de Moctezuma' en el BIME Bilbao 2025, un momento que ellos mismos señalan como "un punto de inflexión". Su paso por Segovia llegará tras su actuación en el Vibra de León, y antes de la cita charlamos con la voz y letra del grupo, Juan Casado.

 

PREGUNTA: Carencias Afectivas nace literalmente un mes antes de la pandemia: llegasteis a ensayar una vez y os confinasteis dos días después. Vuestro disco de debut se titula Qué Mal Momento. ¿Cómo os marcó ese inicio tan atípico?

RESPUESTA: Nosotros sacamos el disco en 2026, pero el proyecto lleva mucho más tiempo rodando. Pero fue literalmente ensayar una vez y confinarnos dos días después, ¡madre mía!. Con ese punto de partida, teníamos todas las papeletas para no volver a juntarnos, pero en lugar de eso lo que hicimos fue encontrarnos con más ganas. De ahí viene lo de Qué Mal Momento: son canciones que hablan de emociones que a priori son negativas y que intentamos convertir, a través del humor y de la ironía, en algo positivo, en algo hasta divertido. Son historias que se alimentan de cosas que nos han pasado o que hemos sentido durante estos años, desde la pandemia hasta rupturas sentimentales de algunos de nosotros. Qué Mal Momento refleja cómo nos hemos sentido en determinados momentos, y también juega con la idea de que hemos llegado un poco tarde a todo, empezando por montar un grupo justo antes de una pandemia.

P: Decías que la ironía y el sarcasmo tienen mucho peso en vuestras letras. ¿Es una buena herramienta para digerir las malas jugadas de la vida?

R: Sin duda: el aliciente del humor, del sarcasmo o de la ironía son importantes para, casi como mirándote al espejo, pegarte una carcajada y decir "qué tonto fui, qué error más tonto cometí aquí", y no quedarte parado. Es una herramienta fundamental para dar salida a lo que viene después.

P: Vivís inmersos en vuestra generación y esa ironía es una herramienta para conectar más fácilmente con vuestro público, gente que está viviendo las mismas cosas.

R: Nuestra generación arrastra una cantidad de problemas cotidianos parecidos que te hace conectar con gente que tiene diez años menos o quince más que tú, porque en el fondo estamos todos en el mismo barco. A nosotros nunca nos ha gustado tomarnos demasiado en serio. Si hay un punto de ironía, si hay algo positivo, si hay un poco de humor, así llegamos a más gente.

P: Aquel inicio marcado por la pandemia, con el confinamiento a los dos días del primer ensayo, os supuso un reto técnico, pero también os dio una facilidad enorme para componer, tener ideas y discutirlas en cualquier entorno, algo que a otros grupos les cuesta mucho más tiempo conseguir.

R: Creo que eso tuvo su parte buena y su parte mala, como todo lo de estar parados un año. La parte buena fue que, como cada uno tenía muchas ganas de hacer esto, empezó a trabajar por su cuenta: ideas, canciones, letras. La parte mala es que eso también se puede dispersar un poco. Cuando volvimos de la pandemia y empezamos a ensayar y a poner todo en común, nos dimos cuenta de que teníamos muchísimo material, pero le faltaba coherencia. Guardamos en un cajón bastantes canciones que nos encantaban pero que no acabaron en el disco, porque a la hora de hacer un álbum necesitas coherencia, un hilo conductor de lo que estás contando. En ese sentido, el parón nos dificultó un poco esa coherencia.

P: Citáis como influencias a grupos cercanos en el tiempo, como Los Planetas o Cala Vento, pero también a clásicos como Radiohead e incluso The Beatles. ¿Os remontáis hasta tan atrás?

R: Con los Beatles, cualquiera que se dedique al pop-rock, en cuanto se pone a hacer un arreglo con un mínimo de buen gusto, se da cuenta de que ese arreglo ya lo hicieron ellos antes. Cuando buscas la referencia estética, la más absoluta son ellos. Sobre Los Planetas: son un punto de partida claro, sonidos envolventes, distorsiones, letras con un punto de sinestesia. El tema de las influencias siempre es muy discutible.

P: Hablando de estética: vuestros vídeos llevan a la imagen de los años cincuenta y sesenta en Estados Unidos, en colores pastel, o la estética setentera previa al punk británico, con ecos de los primeros ochenta en Gran Bretaña. Es una estética muy plástica, muy alegre, pero también con un punto retro.

R: Los vídeos están ahí para reforzar una estética buscada junto a los colaboradores con los que hacemos el arte y los vídeos: referencias de esa época, referencias cinematográficas en la estética, los colores, los planos… Estamos orgullosos tanto por el recorrido que tienen los vídeos como por la realización y la producción, que es magnífica. Son vídeos muy divertidos.

P: Aprovechasteis la época en la que no podíais trabajar juntos para que cada uno desarrollara sus propios proyectos, y decís que eso os enriquece. ¿En qué sentido?

R: Ahora mismo cada uno está en Carencias, pero también tiene sus proyectos, sus trabajos, sus líneas independientes del grupo. Cada uno tiene su vida fuera de esto, tiene un trabajo que le gusta, y eso te impulsa para hacer avanzar el proyecto. Lo que me pasa a mí en el día a día no es lo que le pasa a Javi, y poner luego todo eso en común nos ayuda a darle frescura al sonido y al contenido de las canciones.

P: Tuvisteis una epifanía en el BIME de Bilbao, ese momento en el que pensáis "esto ha cambiado, ya no estamos empezando, ya estamos subiendo la cuesta".

R: Sí, sí, sentimos que ha sido una suerte enorme tocar con artistas más grandes que nosotros y estar ahí. Y también es una suerte que se acerque gente que no te conoce de nada y te dice "te he escuchado, me ha gustado mucho". La primera vez que nos pasó fue algo muy especial, y aunque después nos ha pasado más seguido, es algo a lo que no llegamos a acostumbrarnos: que una persona se sepa tus temas, o incluso los cante. Hace cinco años ninguno de nosotros lo hubiera soñado.

P: Y sin embargo seguís con los pies muy anclados en tierra, en vuestro circuito de salas por Madrid, sin dejar esa realidad.

R: Pues sí, porque en la escena madrileña __EMDASH__la pongo de ejemplo por ser la más grande__EMDASH__ hay un montón de bandas haciendo música muy buena y con proyectos muy sólidos que no acaban de explotar. Al final eso de "petarlo" le pasa a poca gente, es casi una excepción. Sabemos que lo nuestro es una forma de hacer las cosas: hemos hecho un disco que nos gusta y que creemos que es bueno, y es la manera de darnos a conocer como banda, cuando hasta hace unos meses nadie nos tenía en el mapa.

P: ¿Qué os supone venir a Segovia, al Vibra Fest, en septiembre, cerrando el verano?

R: Es una de las fechas que más ilusión nos hace, sobre todo después de haber probado el Vibra de León, que fue la primera vez que tocamos en un escenario grande, algo muy distinto al circuito de salas al que estamos acostumbrados. La experiencia fue tan buena que solo podemos decir que nos encanta, que hemos estado allí muchas veces y que tenemos amigos de la zona y de Madrid, que van a poder venir a vernos. Va a ser una fiesta, estamos con muchas ganas.

P: Da la sensación de que Segovia funciona como un 'brazo largo de Madrid', un escaparate para la gran metrópoli, donde podéis escapar del ajetreo pero seguís teniendo un público entregado, dispuesto a recorrer ochenta kilómetros para disfrutar de una noche más.

R: Sí, eso es así, aunque el problema que tenemos los de Madrid es que a veces somos muy "madridcentristas". Creo que lo más bonito es llevar la música de bandas como la nuestra a ciudades que no son Madrid, que está saturado de eventos. Hacer esto en sitios como Segovia no tiene nada que envidiar, y hay que darle valor a eso más allá de que a nosotros, evidentemente, Segovia nos haga ilusión. El valor real de este tipo de iniciativas es llevar la música allí y que la gente de Segovia nos pueda conocer y disfrutar con nosotros.

P: Una de vuestras canciones habla de un 'buen montañés' que sueña con una casa alejada de todo, de piedra y sin ventanas. ¿Os queda todavía mucha vida antes de llegar a ese estado de ánimo?

R: Eso es un poco lo que a la gente muy acostumbrada a la gran ciudad le gustaría, aunque disfrutamos mucho de la vida cultural que ofrece Madrid. Pero también, del mismo modo que la disfrutamos, sufrimos todo lo que trae consigo: los atascos, los precios abusivos de la vivienda, muchas cosas que al final hacen que llegues a casa y pienses "ojalá me fuera al campo, a hacerme una casa de piedra y pizarra y no enterarme de nada de lo que pasa aquí". Creo que cada uno necesita su refugio, sea el que sea: una casa de campo, una película, un libro, cualquier cosa que te ayude a escapar un poco.

P: Hablando de escapar al campo, ¿qué relación tenéis con Cantabria?

R: Pues mira, Juan Margallo, el guitarrista, es de Torrelavega, y parte de la familia de Julio, el bajista, también es de Cantabria, de la zona de Los Corrales de Buelna. Siempre que hemos querido hacer algo fuera de Madrid nos ha resultado muy fácil montarlo en Santander o en Torrelavega, y con el tiempo se ha convertido casi en nuestra segunda casa artística. Estamos tan a gusto tocando allí que podemos llenar una sala en Santander sin problema. Es una tierra a la que le tenemos mucho cariño; muchos amigos de Juan se vinieron también para Madrid y ahora forman parte de nuestro grupo de colegas. Al final, un poco todos tenemos nuestras raíces ahí.

P: Dentro de cinco, seis, ocho años, ¿qué le diría el Juan Casado del futuro, la voz de Carencias Afectivas, al de ahora, sobre cómo ve el camino del grupo y el de cada uno de vosotros?

R: Estamos en una edad en la que vamos a ver cambios importantes en nuestras vidas, con treinta y pocos años. En lo personal, espero que sea lo que sea, que estemos felices, los cuatro. En cuanto a la música, le veo mucho recorrido; no sabría decir dónde estaremos ni qué estaremos haciendo, y creo que son preguntas que no hay que hacerse demasiado, sino disfrutar del camino. Estamos muy conformes con cómo están saliendo las cosas, y seguimos teniendo ganas de hacer cosas: estamos puliendo canciones nuevas, tenemos proyectos nuevos en los que trabajar... Las ideas no se nos agotan, las tenemos intactas.

 

Más Info.

El sábado 12 de septiembre, la plaza del CIDE de Segovia se llenará de música en directo de la mano de Sidecars, Ginebras, Niña Polaca, Barry B, Niños Bravos, la local Mejos y, por supuesto, Carencias Afectivas, que llegan con la energía de su primer disco y las ganas de conquistar a un público que, como ellos mismos reconocen, quizá los descubra por primera vez sobre un escenario grande.

Las entradas para el Vibra Mahou Fest ya están a la venta: una cita para cerrar el verano segoviano con una jornada de indie, pop y rock en estado puro.

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El sábado 12 de septiembre, la plaza del CIDE de Segovia se llenará de música en directo de la mano de Sidecars, Ginebras, Niña Polaca, Barry B, Niños Bravos, la local Mejos y, por supuesto, Carencias Afectivas, que llegan con la energía de su primer disco y las ganas de conquistar a un público que, como ellos mismos reconocen, quizá los descubra por primera vez sobre un escenario grande.

Las entradas para el Vibra Mahou Fest ya están a la venta: una cita para cerrar el verano segoviano con una jornada de indie, pop y rock en estado puro.

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