Visores térmicos y caza furtiva, infracciones más detectadas en Segovia, en la temporada de corzo

La Junta ha intensificado la vigilancia a través de sus agentes medioambientales

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El autor esJosé Antonio Quirce
José Antonio Quirce
Lectura estimada: 3 min.

Los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León en Segovia han intensificado desde el pasado mes de marzo las labores de vigilancia y control contra la caza furtiva, coincidiendo con el inicio de la época hábil de la modalidad de rececho de corzo macho y exponen que la mayor parte de infracciones son por el uso de visores térmicos nocturnos y por caza furtiva, desarrollada sin ninguna autorización oficial.

El aumento de vigilancia responde al incremento del riesgo de prácticas ilícitas que históricamente acompaña a esta temporada, una de las que mayor afluencia de cazadores registra en los cotos de la provincia. La temporada de caza del corzo macho se extiende en dos periodos: del 1 de abril al primer domingo de agosto y del 1 de septiembre al segundo domingo de octubre. Con carácter previo al inicio de la actividad cinegética, los agentes han reforzado los dispositivos de control con el objetivo de garantizar el cumplimiento de la normativa y contribuir a la conservación de los recursos naturales de la región.

Entre las infracciones más frecuentes detectadas durante los operativos figuran el uso de medios prohibidos __EMDASH__especialmente dispositivos de visión térmica que facilitan la localización de animales__EMDASH__, la caza en terrenos cinegéticos sin autorización del titular del coto, el incumplimiento de las obligaciones relativas al sistema de precintado de piezas de caza mayor y la realización de disparos desde zonas de seguridad o desde vehículos, conductas estas últimas que comprometen directamente la seguridad de personas y entornos.

En el marco de estos dispositivos de vigilancia, los agentes han dado a conocer dos actuaciones concretas. La primera tuvo lugar en un coto próximo al municipio de Riaza, donde los efectivos detectaron a dos cazadores que se encontraban cazando desde el interior de un vehículo con el arma cargada y en posesión de dos visores térmicos. Ante estos hechos, los agentes formularon la correspondiente denuncia y decomisaron los visores y el arma empleada.

La segunda actuación se ha producido a comienzos del mes de mayo, tras el aviso de un particular. En esa ocasión, los agentes han sorprendido a una persona cazando en un coto sin contar con la preceptiva autorización de su titular, lo que ha dado lugar igualmente a la apertura del correspondiente expediente sancionador.

De acuerdo con la Ley 4/2021, de Caza y Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León, las conductas descritas están tipificadas como infracciones graves. Las sanciones previstas oscilan entre los 2.000,01 y los 10.000 euros, y pueden llevar aparejada la retirada de la licencia de caza, así como la inhabilitación para su obtención durante un periodo de entre uno y tres años.

Desde el Servicio Territorial de Medio Ambiente se ha recordado la importancia de la colaboración ciudadana para la detección y erradicación del furtivismo, y se pide a la población que comunique cualquier indicio de estas prácticas ilícitas a los agentes medioambientales de su zona. La implicación de los propios ciudadanos ha resultado determinante en al menos una de las actuaciones documentadas esta temporada, en la que fue el aviso de un particular el que permitió a los agentes intervenir y sorprender al infractor en el momento de los hechos.

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