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¿Qué era el privilegio de nobleza?: la familia Ortiz de Paz y la industria pañera en el Museo de Segovia
El manuscrito de la familia, con gran relevancia en la sociedad segoviana de los siglos XVIII y XIX, es la pieza del mes en el Museo en cuya biblioteca se custodia
¿Qué era el privilegio de nobleza? Un documento mediante el cual un rey de armas a petición de un caballero particular, "certifica, señala y blasona sus armerías de linaje, su nobleza y su genealogía", autorizándolas con su sello y signo. Y esto es precisamente el manuscrito que se expone como pieza del mes en el Museo de Segovia y que relata la historia de la familia Ortiz de Paz y su vinculación con la industria textil segoviana de los siglos XIX y XX. Se trata de un certificado de armas y privilegio perpetuo de nobleza a favor de los herederos de esta familia segoviana.
Un manuscrito que, como recoge el Museo de Segovia, forma parte de los fondos de su biblioteca, y fechado en la Villa de Madrid en 1807, "escrito con tinta ferrogálica, con escritura cursiva, elegante y legible a dos tintas. El texto manuscrito está inserto en caja con capitales, títulos de capítulos y escudos iluminados. Contiene 2 hojas blancas de papel, 137 páginas numeradas, además del escudo de armas de la familia iluminado a página entera, el árbol genealógico manuscrito y miniado, y portada con el sello de Carlos IV también iluminada. Contiene firmas y dos sellos de placa, así como un sello impreso adherido del 'Cavildo de Escrivanos de el Número de Madrid".
¿Quién era la familia Ortiz de Paz?
Tuvo gran relevancia en la sociedad segoviana de los siglos XVIII y XIX, estando ligada a la industria pañera. El más relevante de la familia fue el empresario Laureano Ortiz de Paz (1733__ENDASH__1788). Hijo de un maestro curtidor, consiguió hacer una gran fortuna con diferentes actividades económica, con una tenería, con el abastecimiento de carne, con el derecho de pastos de la ciudad o la ganadería trashumante y la exportación de lana.
Debido a la decadencia de la industria de paños de Castilla "por la competencia de la industria extranjera de mejor calidad, entre otras razones", el rey Carlos III fundó en Segovia en 1763 la Real Fábrica de paños superfinos, llamada popularmente Casa Grande, que a partir de 1774 sería gestionada por Laureano Ortiz de Paz. Así entró de lleno en la historia de la pañería segoviana, aunque no dio los resultados esperados y fue extinguida por Real Orden en 1779, año en el que adquirió en subasta pública las instalaciones de la antigua Real Fábrica de Paños Superfinos por más de 283.000 reales.
"Bajo su dirección, la empresa pasó a denominarse Fábrica Real de Paños de Ortiz de Paz, contando con la máxima protección del rey Carlos III y el conde de Floridablanca". Ortiz de Paz, relata el Museo de Segovia, "transformó el modelo productivo tradicional hacia un sistema fabril, concentrando los medios de producción y obreros asalariados en un mismo espacio bajo su mando". Amplió la Casa Grande, construyó el edificio conocido como 'El Lagarto', "fundó unas ochenta escuelas de hilazas y construyó un batán propio en el río Eresma. En la década de 1780, su fábrica llegó a producir casi un quinto de la producción total de paños de Segovia, manteniendo a unos 2.800 operarios".
Falleció en 1788, nombrando 4 herederos, sus tres hijos y un nieto, pero la fábrica entró en decadencia en el siglo XIX debido a varios incendios y a la competencia de la industria catalana y extranjera, extinguiéndose en 1862. En ese momento, sus bienes (casas, industrias, batanes y retinas) fueron transferidos al financiero segoviano residente en Madrid Melitón Martín y en 1878 estos edificios fueron vendidos al ayuntamiento de Segovia.
A principios del siglo XIX estaba en el Palacio Real de La Granja y, junto con otras once pinturas, fue regalada al duque de Wellington
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