Una España con nivel de campeona pasa a la final por penaltis ante Kazajistán

UEFA

Un partido emocionante, trepidante y lleno de alternativas, a la altura de la semifinal del Europeo, entre dos selecciones que hicieron del fútbol sala un arte (5-5).

Kazajistán: Higuita, Taynan, Yesenamanov, Douglas, Nurgozhin -cinco inicial-. Zhamankulov, Suleimenov, Dovgan, Pershin, Taku, Tursagulov, Orazov.

 

España: Sedano, Ortiz, Pola, Miguelín, Álex -cinco inicial-. Tolrá, Bebe, Adolfo, Usín, Lin, Joselito.

 

Goles: 1-0, Taynan, 7'. 1-1, Yasenamanov (pp), 14'. 1-2, Tolrá, 18'. 2-2, Higuita, 24'. 3-2, Taku, 24'. 3-3, Joselito, 28'. 3-4, Pola, 33'. 4-4, Douglas, 38'. 4-5, Miguelín, 42'. 5-5, Douglas, 47'.

 

Árbitros: Sorescu (Rumanía), Malfer (Italia)

 

Incidencias: partido de semifinales del Europeo de fútbol sala 2018.

España brilló sobre la cancha de Liubliana. Lo hizo con un juego digno de campeón, digno de un combinado que cada dos años logra el más difícil todavía: mantenerse en lo alto del olimpo del fútbol sala continental. Los siete títulos europeos que acredita España no son solo sino un aliciente para seguir agrandando una leyenda que, como ha quedado patente este jueves 8 de febrero ante Kazajistán, no es por casualidad.

 

Tampoco es fácil. El nivel del fútbol sala europeo crece año a año y la igualdad va a más. Para muestra, Italia, que en esta edición quedó eliminada en la fase de grupos. O Rusia, que cayó ante Portugal en la otra semifinal. Pero España no falla, a pesar de ese inicio ante Francia y de ganar por la mínima los otros dos partidos del torneo.

 

En esta ocasión, Kazajistán disparó primero. Taynan, en combinación con el mejor jugador kazajo, Douglas, hizo el 1-0. Eso despertó a la bestia, a una España que desplegó su mejor juego y, a partir de ahí, mandó en el partido. Tomó el control el equipo de Venancio López, que tuvo en la pizarra a su mejor aliada. Un partido que ha trabajado muy bien el cuerpo técnico para anular a la que posiblemente sea una de las selecciones del mundo que mejor explota el juego de cinco.

 

Pero el dominio no se tradujo en goles en la primera fase del encuentro. Higuita bajo palos solventaba el peligro, y la defensa kazaja se encargaba también de mantener su renta. A pesar de ir por delante Kazajistán no renunció a la presión y ayudó a que el espectáculo fuese mayor entre dos equipos que no especulan. En el minuto 15, en un córner, España logró el empate: Bebe miró a un lado, sacó fuerte al primer palo, y Yasenamanov introdujo el balón en su propia portería.

 

España se mostraba pletórica sobre la cancha, con un gran desgaste físico para intentar bloquear la posible salida de cinco de Kazajistán, pero llevando la batuta en todo momento. Por eso el 1-2, antes del descanso, fue merecido. Marc Tolrá, el jugador de pista menos usado por Venancio en este torneo, salió a cancha y aprovechó su tiempo: jugada de estrategia, saque de banda, y gol del central con un disparo lejano.

 

Mantuvo esa tensión España en la segunda mitad. Durante todo el partido, cada balón dividido ganado era una victoria. Saltaban chispas en cada choque. Y de hecho, hubo varios piques entre jugadores debido a ese nivel de intensidad. Las ocasiones caían en ambas porterías, Paco Sedano resolvía con gran acierto, mientras que en la otra portería Higuita también demostraba que es uno de los porteros más fiables del mundo.

 

En ese intercambio, Kazajistán logró dar la vuelta en un suspiro. Primero con un gol de Higuita en el minuto 24', en uno de sus disparos 'marca de la casa'. Qué potencia y precisión tiene este portero en su pierna. Luego, solo 45 segundos después, con el 3-2 subido por Taku tras una jugada combinativa. Se ponía el partido cuesta arriba.

 

Pero esta España, obviamente, no se rinde. Mantuvo su juego, fiel a sus principios. Esos que la han llevado a ser por dos veces campeona del mundo. Entrega, inteligencia táctica, calidad técnica individual y de grupo, paciencia. Y continuó el asedio. Hasta que Joselito hizo buena la pizarra de Venancio para devolver el empate desde el segundo palo. Pola, en el 33', a lo Juan Palomo, robó y marcó en el uno contra uno. 3-4, España volvía a estar en la final. Pero quedaba mucho partido.

 

Kazajistán depositó sus esperanzas en su juego de cinco. Enfrente la espléndida defensa española. Pasaban los minutos, Sedano paraba, los kazajos no lo conseguían. Pero Douglas derribó el muro, con un disparo lejano, mordido, que el pie del guardamenta del FC Barcelona no pudo repeler. Tocaba prórroga.

 

Y en el tiempo añadido, como en el resto del partido, España demostró su experiencia, favorecido por la situación del partido: el equipo de Cacau llevaba varios minutos con cinco faltas. La sexta la sancionó el colegiado en una falta a Joselito cerca del área, y el disparo de Miguelín impactó en el palo. Quizá fue eso en lo que pensaba cuando, en el minuto 42, usó su zurda para llevar el balón al fondo de la portería rival y volver a poner a los suyos por delante. Un magistral pase de Taynan para que Zhamankulov marcase el 5-5 en la segunda parte de la prórroga condujo a los penaltis...

 

... donde la suerte, o el trabajo, fue favorable a España. Marcó Miguelín, paró Sedano, marcó Ortiz (impecable el del capitán), acertó Pershin, y Lin dio el pase a la final a España con un disparo centrado, calmado. Frío, como su celebración, como la temperatura que ahora mismo hace en Segovia, su ciudad. Un gol que pone a España en su lugar, que no es otro que la final. Ricardinho con su Portugal será el último obstáculo hacia el octavo título de Europa.