Solo hay que abrir los ojos

Foto: EUROPA PRESS

El crecimiento del juego online y de las apuestas en los últimos años, sobre todo entre los más jóvenes, ha sido vertiginoso. 

Reconozco que cuando me hablan de un problema del que previamente no me había informado, o que no está tan de actualidad como para poder documentarme de cara a tener una opinión formada, tiendo a pensar que el que me está hablando exagera. Probablemente sea el principal defecto del ser humano, dar argumentos para tener razón cuando realmente no tenemos ni pajolera idea de lo que nos están hablando. 

 

Hace una semana tuve una conversación de 44 minutos con David Burgos, único psicólogo de la Asociación Burgalesa para la Rehabilitación del Juego Patológico (ABAJ). Hago hincapié en que es el único porque, a priori podría no sorprender, pero cuando uno descubre que atiende en la actualidad a 150 familias, la palabra cobra un sentido que obliga a echarse las manos a la cabeza. 

 

En dicha conversación descubrí, en realidad, que la ludopatía a causa del las apuestas es un gran problema. Te hablan, te cuentan e incluso lo ves en tu día a día, aunque no te pares con detenimiento a darte cuenta de que realmente lo es. Bastaron esos tres cuartos de hora para abrir los ojos y darme cuenta de que en los últimos años el crecimiento de este tipo de juego ha sido brutal y vertiginoso. 

 

Los datos son abrumadores: la edad de inicio en las apuestas deportivas es de 15 años, los salones han aumentado solo en Burgos capital un 140 por ciento desde 2015, los gobiernos regionales ingresan millones, la publicidad es cada vez más abundante... 

 

Suele suceder que uno no ve el peligro hasta que lo tiene de frente. Dadas las circunstancias todo parece indicar que una vez más la historia se va a convertir en ajo y va a repetirse. Puede que cuando la pandemia se haya extendido de tal forma que sea casi incontrolable reaccionemos al problema.

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