Ránking de Shanghai: un 'toque' de atención para todos

Junta y universidades deben exigirse más, especialmente en investigación y transferencia a las empresas: Castilla y León se juega mucho en esto.

Hay muchos ránkings de universidades a lo largo del año, y con cierta frecuencia son agridulces para Castilla y León. La comunidad, que destaca por sus resultados educativos, tiene también un sistema universitario de prestigio con estudios hasta ocho veces centenarios como el de Salamanca, miles de alumnos y un sector privado muy desarrollado. Sin embargo, y si le damos al conocido ranking de universidades de Shanghai (ARWU) la misma credibilidad que al famoso informe Pisa, la satisfacción no puede ser la misma.

 

Son solo listas, pero si la educación de la Comunidad puede sacar pecho en Pisa, en su edición 2019 la lista de Shanghai deja alguna buena noticia, y la repetición de muchas que no lo son tan buenas. Para empezar, los 'aprobados'. Van para la Universidad de Salamanca y la de Valladolid, las dos únicas universidades públicas presentes en este 'quien es quien' de las mejores universidades del mundo. La Usal ha salido muy reforzada, con su ascenso al grupo de las universidades con un puesto entre las 601-700 mejores; es la mejor de Castilla y León y está entre las 18-21 mejores de España en esta lista. A la UVA le corresponde un sitio en el tramo 801-900 en el que se mantiene. Estas son las dos únicas buenas noticias, y eso es preocupante: un 'toque' de atención para todos, desde las propias instituciones a la Junta.

 

Castilla y León invierte más de 330 millones de euros al año en financiar el funcionamiento de sus universidades, pero está claro que esa cantidad no basta para situarlas bien en el ránking de referencia. Usal y Uva logran un buen puesto, pero del resto de las públicas no se sabe nada. Tampoco de las numerosas privadas instaladas en la Comunidad. En un momento en el que se está hablando de mejorar la financiación autonómica, la partida de universidades debería ser una de las reivindicaciones. Las universidades que cuentan con mayor número de recursos y mejor financiación se ubican tradicionalmente en mejores posiciones. Deben estar bien financiadas, pero con eso no basta. Como en todo, hay que saber bien en qué se gasta y para qué.

 

El ranking de Shanghai analiza 1.800 universidades de todo el mundo valorando el número de estudiantes que han logrado algún premio Nobel de ciencias o una medalla Fields de matemáticas, también sus investigaciones publicadas en revistas como 'Nature' o 'Sciencie', entre otros méritos. Es la 'Champions League', un prestigioso club en el que Castilla y León debe estar. Las universidades públicas deben ser fuertes para afrontar el reto de competir, en España y en el extranjero, pero hay que tener claro que el campo de juego de este ránking es la investigación. Hay que fijarse en lo que funciona. No es casualidad que la Usal haya ganado puestos ahora: lleva un tiempo desarrollando su apuesta por investigadores, y gastando dinero en ello, y empieza a dar sus frutos.

 

Con todo, hay cosas que no se están haciendo bien. Las universidades públicas de Castilla y León no deben desatender sus otras 'obligaciones', empezando por dar educación superior a miles de alumnos. Ahí debe ir gran parte de la aportación pública, pero la Junta tiene que empezar a pensar que con las tasas al nivel actual, entre las más caras del país, van a seguir perdiendo alumnos. Es necesario equilibrar este capítulo para seguir captando y reteniendo talento, sin dañar otras áreas.

 

Ahí volvemos al tema de la investigación. A pesar de mejoras y avances, no todo es perfecto, ni mucho menos. Centros como el del cáncer de Salamanca penan para conseguir el músculo que necesitan, y eso a pesar del prestigio bien ganado que tienen. La Junta debe empezar a apostar con fuerza por la investigación incentivando a las universidades menos proclives y premiando a las que van en cabeza con más fondos estructurales, pero finalistas, específicos para la tarea investigadora.

 

No todo acaba en las matrículas, los premios y las publicaciones de prestigio, porque es vital que las universidades públicas transfieran sus conocimientos a las empresas de su entorno, y las de Castilla y León deben ponder beneficiarse, y distinguirse, por lo que sus universidades hacen.

 

Y por último está el modelo. La obligación de la administración regional está con las universidades públicas, pero en los últimos años se ha desarrollado un sistema privado que también puede y debe aportar en esta materia, y hay ejemplos válidos. Son los retos de las universidades de Castilla y León, un sistema de más de 330 millones al año que está obligado a competir en una carrera que no se detiene. El 15 de enero de 2020, fecha de la próxima lista de Shanghai, es el nuevo reto.

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