Preocupante auge del sarampión en Europa, 400% casos más que en 2017

Sarampión

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ve con preocupación el repunte del sarampión en Europa durante 2017, con 35 muertes y 21.315 casos, un 400 por ciento más que el año anterior cuando se registró un mínimo histórico con 5.273 casos.
 

"Esto es una tragedia que sencillamente no podemos aceptar", ha lamentado la directora de la oficina europea de este organismo de Naciones Unidas, Zsuzsanna Jakab, tras presentar el último informe de casos de sarampión en el marco de una reunión ministerial sobre vacunas que se celebra en Montenegro.

 

El aumento es algo mayor al registrado por el Sistema de Vigilancia del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés), que en un informe presentado la semana pasada alertaba de que los casos se habían triplicado en el último año en la Unión Europea, pasando de 4.643 en 2016 a 14.451 en 2017, 160 de ellos en España.

 

En el informe de la OMS se recogen datos de los 53 países que conforman la región europea, y alerta de que hasta en uno de cada cuatro países (13) se han registrado grandes brotes con más de 100 casos. 

 

El país más castigado según este informe es Rumanía, con 5.562 casos (la mitad de los 10.623 que identificó el mismo año el ECDC), seguido de Italia (5.006) y Ucrania (4.767). Además, la OMS lamenta que estos países han sufrido una disminución de la cobertura vacunal, como consecuencia de interrupciones en el suministro de vacunas o la falta de cobertura a determinados colectivos marginales.

 

Tras ellos los países más afectados son Grecia (967), Alemania (927), Serbia (702), Tayikistán (649), Francia (520), Rusia (408), Bélgica (369), Reino Unido (282), Bulgaria (167), España (152), República Checa (146) y Suiza (105), que también experimentaron grandes brotes, aunque muchos de ellos estaban disminuyendo al cierre de 2017.

 

Para ello, las medidas para detener los brotes actuales y prevenir otros nuevos deben incluir una mayor concienciación de la población, la vacunación de los profesionales sanitarios y demás colectivos de riesgo, o mejorar la logística y el suministro de vacunas para evitar desabastecimientos.