¿Por qué enfermamos? Porque somos mutantes

Enfermedades

El investigador español Carlos López-Otín señala que cuando hace dos mil millones de años pasamos de ser organismos unicelulares a pluricelulares quedaron algunos errores y dificultades.

"Lo más asombroso de la vida es que todo funcione, que no tengamos que pensar cada mañana en si hay que poner en marcha una reacción bioquímica u otra. Una vez asumida nuestra vulnerabilidad, lo verdaderamente increíble es que no estemos enfermos o que no vivamos sólo unas horas como las libélulas, sino que lleguemos hasta los 80 o incluso los 100 años".

 

Así lo defiende Carlos López-Otín, el catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, uno de los investigadores españoles de mayor relevancia internacional y académico de la Academia Europea y de la Real Academia de Ciencias de España, cuyo trabajo, entre otros logros, ha permitido el descubrimiento de más de 60 nuevos genes humanos, el desciframiento de los genomas de centenares de pacientes con cáncer o con otras enfermedades, así como el hallazgo de nuevos genes causantes del envejecimiento acelerado, la muerte súbita o el cáncer hereditario.

 

Este investigador español ha concedido a Infosalus una entrevista con motivo de la publicación de su nuevo libro, 'La vida en cuatro letras' (Paidós), un manual en el que explica entre otros puntos que el ser humano enferma porque cuando hace dos mil millones de años tuvo que tomar la decisión de pasar de ser un organismo unicelular a pluricelular "dejó algunos errores o dicultades".  "Durante el curso de nuestra evolución tuvimos que asumir riesgos para convertirnos en organismos complejos, como que nuestros mecanismos de copia de daños son incompletos, o que hay células dañinas que deberían suicidarse por el bien común pero no lo hacen, y que ante eso la vida escogió seguir adelante, por ejemplo, y cuando estos defectos ocurren surgen las enfermedades", según explica.

 

Aquí rechaza la afirmación de algunos científicos y pensadores que defienden que para 2045 seremos seres inmortales. "Es estar alejados del mundo real. ¿Cuántas personas habrá con enfermedades neurodegenerativas, alrededor de unos 100 millones, y ninguno se cura. ¿En 25 años se van a curar? Es imposible", sostiene López-Otín. Asimismo, pone de ejemplo el caso del cáncer, ¿quién no conoce a alguien que tenga cáncer? El cientíco español defiende que, aunque se ha mejorado muchísimo a día de hoy contra esta patología.

 

"Hay que asumir que la enfermedad nos va a acompañar. Ésta no se pueden erradicar por que sí. El cáncer forma parte de nuestra esencia natural. Todos los organismos pluricelulares lo tienen, incluyendo las plantas, los dinosaurios tenían tumores. A medida que vivamos más, tendremos más tumores", subraya. ¿Y cómo enfrentarse a estas enfermedades hoy en día incurables? López-Otín apunta al desarrollo de la inteligencia articial y a tratar de mejorar nuestras potencialidades, progresando en el campo de los híbridos hombre-máquina.

 

No obstante, volviendo al tema de por qué los seres humanos enfermamos, el científico oscense indica que existen lo que se conocen como 'patologías hereditarias' y las 'enfermedades de novo', ambas causadas por defectos del genoma, y después se encontrarían aquellas que surgen por alteraciones en lenguajes biológicos, como el epigenoma y el metagenoma, reflejo del diálogo del genoma con el ambiente, y que en realidad son las más comunes.    

 

Así, el investigador español recuerda que las enfermedades no vienen de la nada y que cada persona tiene un ADN o genoma, "un libro con unas instrucciones que obtenemos cuando venimos al mundo y heredamos de nuestros padres" y en el que sólo las primeras páginas están escritas. "Desde el mismo momento en el que nacemos interaccionamos con el ambiente y hemos tenido que estudiar no sólo el genoma, sino lo que se conoce como el 'epigenoma' (cómo se expresan nuestros genes a partir de nuestro estilo de vida, por ejemplo, lo que hace que desarrollemos o no unas enfermedades) y el 'metagenoma'".    

 

Sobre el metagenoma, López-Otín indica que las personas tienen dentro de su organismo más material genético no humano que humano, esto es bacterias, virus y parásitos, es decir, unos microorganismos que nos ayudan a vivir, y que se encuentran en equilibrio total con nuestras células. "Cuando ese equilibrio se rompe por cualquier situación, por comer mal, por un disgusto, por ejemplo, entramos en lo que se llama una 'disbiosis' o pérdida de equilibrio entre ambos aspectos, y puede dar origen a enfermedades metabólicas, o de bienestar emocional, por ejemplo; lo que a la larga nos hace cada vez más responsables de nuestra salud", subraya.

 

Además, puntualiza, que uno también puede tener una enfermedad hereditaria, mutaciones escritas en nuestro genoma y que nos vienen de fábrica, aquellas que heredamos de nuestros padres. "Existen más de 7.000 enfermedades hereditarias", puntualiza.    

 

También se encontrarían las procedentes de la 'genética de novo', aquellas que han surgido a partir de su desarrollo embrionario, momento en el que se produce una mutación nueva que sus padres no portaban, o si lo hacían ésta se encontraba en cantidades "ínfimas e insignicantes", y que no han sufrido ni sufrirá ningún otro familiar. López-Otín remarca que estas enfermedades son poco frecuentes, aunque su incidencia parece estar aumentando porque cada vez se estudian más y mejor, pero también porque la paternidad y la maternidad se están retrasando y es más probable que las células germinales de los padres hayan acumulado daños que no tenían a una edad más temprana.    

 

El manual de López-Otín ve la luz después de que en 2015 fuera retirado un 'paper' en el que él participaba de la revista 'Nature Cell Biology', tras detectarse irregularidades en algunas imágenes, o más recientemente hayan sido retirados otros 8 artículos en los que ha participado el investigador, publicados entre 2007 y 2009, a requerimiento de la revista 'Journal of Biological Chemistry'. No obstante, el investigador español ha contado en todo momento con el respaldo de la Universidad de Oviedo, uno de los centros donde de trabaja principalmente, así como del Consejo Superior de Investigaciones Cientícas (CSIC), ente principal de la investigación en España.

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