Ni son manías, ni están locos: mitos sobre el TOC

TOC

Los expertos aseguran que es un problema psicológico que se encuadra en la ansiedad.

El TOC, las iniciales del Trastorno Obsesivo Compulsivo, es un problema psicológico que se encuadra en la ansiedad. Aunque hay casos leves y otros más graves, constituyen un desorden propiamente dicho alrededor del que circulan mitos, como que los comportamientos que lleva a cabo el que lo sufre son simplemente manías.    

 

El psicólogo clínico Ángel Pozo, que durante una entrevista con Infosalus especifica que el TOC afecta a en entre el 1 y el 3 por ciento de la población, explica que el trastorno se apoya en dos procesos reconocibles y diferenciados: las obsesiones y las compulsiones.    

 

En cuanto a las obsesiones, el experto afirma que se tratan de una serie de "ideas o pensamientos, de imágenes o impulsos" que los que sufren de TOC tienen "de manera normalmente involuntaria, de carácter y contenido negativo y que, en ocasiones, van contra sus principios". Constituyen ejemplos de obsesiones haberse contaminado tocando algo y poder transferir la contaminación a su familia o pensamientos de que puede ocurrir una catástrofe si no comprueban la puerta o un enchufe.    

 

También son obsesiones lo que los expertos llaman "imágenes intrusivas que irrumpen en la mente", según Pozo, "de carácter desagradable", como verse haciendo daño a otra persona. En referencia a los impulsos, pueden ser del tipo tirarse por un balcón, empujar a una persona o atropellar a alguien. "Normalmente giran siempre en torno a la duda: '¿Me habré contaminado?', '¿Podrá pasar algo?', '¿Habré atropellado a alguien sin darme cuenta?'", completa el experto.

 

En referencia a las compulsiones, Pozo concreta que "normalmente se entienden como todas aquellas cosas, tanto a nivel motriz como a nivel mental, que hace la persona para intentar neutralizar esos pensamientos o imágenes o disminuir la responsabilidad que les genera haberlos tenido o las consecuencias que podrían derivar".    

 

En este contexto, una persona con TOC que "tiene pensamientos de haberse contaminado, probablemente se lavará muchas veces las manos; otros comprobarán muchas veces que han apagado el gas o las estufas y otros volverán con el coche por el recorrido que han hecho para ver si han atropellado a alguien inadvertidamente", clarifica el psicólogo clínico.    

 

Además, estas obsesiones "en muchas ocasiones se presentan en lo que llamamos rituales, es decir, acciones repetitivas que se hacen un número de veces o de una manera extremadamente rígida que es lo que más comúnmente se conoce a nivel coloquial", continúa Pozo, que menciona tener que tocar determinadas cosas o pronunciar una palabra determinadas veces.    

 

Concretamente en lo que la población general piensa del TOC y que es un mito, el psicólogo clínico destaca, en primer lugar, la confusión existente entre el trastorno y las manías. "Si nos ponemos a preguntar a la gente, todo el mundo tenemos pequeñas manías", comenta el experto. Pero, aunque a veces sean llamativas o exageradas, "no suponen ningún tipo de cuadro clínico", avisa Pozo, que agrega que si las personas que tienen manías hicieran las cosas de manera distinta "no pasaría nada".

 

El meollo está en si el asunto en cuestión "empieza a generar estado de ansiedad, empieza a condicionar la vida cotidiana de la persona que los sufre, empieza a mermar libertad, consumir tiempo y generar dolor y sufrimiento tanto en el paciente como en sus familiares", matiza el psicólogo clínico.

 

Son conscientes (y no han perdido la razón)    

 

Por otra parte, aunque "hay casos bastante extremos donde puede haber creencias muy atípicas o anómalas", las personas que tienen un TOC no han perdido la razón, recuerda Pozo. "Podríamos considerar otro mito que las personas que tienen este tipo de cuadros obsesivos están locos, tienen psicosis o esquizofrenia, pero no es que hayan perdido la razón", derriba el experto.    

 

De hecho, "normalmente una de las características de los trastornos obsesivos es que la persona reconoce que esos pensamientos y esas obsesiones son completamente irracionales y no tienen ningún sentido, pero no pueden evitar hacerlo", explica Pozo, que zanja que las personas con un TOC "tienen un problema obsesivo que se presenta en rangos muy diversos y con gravedades muy diversas".

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