Los grabados rupestres de la cueva de Fuente Buena podrán visitarse de forma virtual

Cueva de Fuente Buena.

Gim-Geomatics está utilizando una tecnología muy sofisticada para la reconstrucción tridimensional. Está llevando a cabo trabajos de topografía con escáner tridimensional, georreferenciación, fotografía de alta resolución de los paneles de arte rupestre y la restitución fotográfica 3D de los conjuntos artísticos.

La cueva de Fuente Buena, ubicada en Matabuena (Segovia) y descubierta en 2003, podrá visitarse de manera virtual una vez concluya la reconstrucción tridimensional que realiza la empresa Gim-Geomatics, la misma que desarrolló el proceso de reconstrucción de las cuevas de Altamira.

 

Los trabajos facilitarán la visita virtual y el conocimiento detallado del conjunto de grabados rupestres que alberga esta cavidad que, por su compleja accesibilidad, no puede permanecer abierta al público. En el yacimiento se localizaron asimismo restos de la Edad del Bronce.

 

Gim-Geomatics está utilizando una tecnología muy sofisticada para la reconstrucción tridimensional. Está llevando a cabo trabajos de topografía con escáner tridimensional, georreferenciación, fotografía de alta resolución de los paneles de arte rupestre y la restitución fotográfica 3D de los conjuntos artísticos.

 

El equipo técnico, dirigido por Vicente Bayarri, inició la actividad de campo el pasado lunes y tiene prevista su finalización este miércoles, para continuar después en el laboratorio con el material recogido en la cueva. La Junta de Castilla y León contribuye al proyecto con 9.000 euros, según informan fuentes de la Delegación Territorial en Segovia.

 

La cueva de Fuente Buena, localizada al sur oeste del casco urbano de Matabuena, se descubrió hace doce años durante los trabajos de explanación de una parcela que llevaba a cabo el Ayuntamiento del municipio.

 

La primera valoración arqueológica del lugar permitió descubrir en sus paredes y techos un extenso conjunto de grabados rupestres de tipo esquemático, cuyos motivos y técnicas de ejecución permitían situarlos entre el Calcolítico y la Edad el Bronce.

 

Se identificaron también numerosas inscripciones fechables en los siglos XVI y XVII, momento en que parece que la cavidad quedó cegada. Como primera medida de protección del conjunto arqueológico hasta la elaboración de un programa de investigación, en aquel momento se selló de nuevo el acceso a la cueva.