Localizados doce perros muertos y uno que apenas podía sostenerse en pie tras desalojar un chalet

Perros muertos (Foto: EUROPA PRESS)

Abren diligencias previas contra la inquilina por delitos de maltrato animal y daños a la propiedad.

Una comisión judicial, la abogada y el procurador de los propietarios y el cerrajero acudieron hace unos días al desahucio forzoso de un chalet situado a las afueras del municipio sevillano de Salteras después de que la inquilina "nunca" pagara el alquiler y llevara meses sin vivir en el inmueble, lo que hacía presuponer un desalojo "pacífico". Sin embargo, en el que han considerado el "chalet de los horrores" se han encontrado los cadáveres de doce perros en avanzado estado de descomposición y uno vivo que "apenas podía sostenerse en pie".

 

Por estas muertes, así como por el estado en el que se ha encontrado el inmueble, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) ha incoado diligencias previas contra la arrendataria, una mujer de nacionalidad extranjera, como autora de presuntos delitos de maltrato animal y daños a la propiedad.

 

Todo comenzó la semana del 2 al 7 de julio, cuando se iba a proceder al lanzamiento de un "antiguo y pequeño" chalet con una gran parcela y piscina, situado a las afueras de Salteras. En su día el inmueble fue alquilado por los propietarios a una mujer de nacionalidad extranjera "amante de los perros", con hasta 15 ejemplares. Pero "nunca pagó una sola mensualidad de renta", razón por la que se instó al correspondiente desahucio, según ha explicado la abogada de los dueños, María Jesús Agudo Rodríguez, de Gasoc-Abogados.

 

Los propietarios del chalet no viven en Sevilla, "ni cerca", por lo que durante el tiempo de arrendamiento "nunca visitaron el inmueble". Antes de la fecha del desalojo forzoso, los dueños informaron a la abogada que "probablemente" no hubiera nadie en la casa puesto que "el consumo de luz y otros suministros se había reducido hasta casi nada desde hacía unos tres meses".

 

Con la "tranquilidad" de un desalojo "sencillo" se personaron en la finca la comisión judicial, el cerrajero, el procurador y la letrada, sorprendiendo "bastante" el olor del lugar, achacándolo a que en la caja del contador del agua, situada en el exterior del inmueble, "había lo que parecía ser un perro muerto hacía varios meses".

 

Una vez cambiada la cerradura exterior, entran y descubren que la parcela se encuentra en un estado de "abandono total". Entonces se encuentran un perro "delgado y que apenas podía sostenerse, que podría llevar abandonado tres meses". Hoy día se encuentra recuperándose en una perrera.

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