La Iglesia de Trinidad de Segovia recupera su imagen tras las obras
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La Iglesia de Trinidad de Segovia recupera su imagen tras las obras

Foto: FSMRPH

La intervención se ha centrado tanto en el inmueble como en los elementos ornamentales de su interior, impostas, capiteles y restos de pintura mural.

La iglesia de la Trinidad en Segovia, del siglo XII, situada en el casco antiguo de la ciudad, ha recuperado su estabilidad y prestancia original tras ser sometida a un proyecto de restauración integral que ha requerido 600.000 euros.

 

El proyecto, ya concluido, ha sido promovido y financiado por la propia parroquia en colaboración con la Fundación Caja de Burgos, la Obra Social 'la Caixa' y la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico.

 

Representantes de estas instituciones, junto con varios feligreses, han visitado este lunes el templo, una de las primeras iglesias románicas de Segovia. Por parte de 'la Caixa' ha asistido el director de instituciones de CaixaBank en Castilla y León y Asturias, Gerardo Revilla, mientras que por parte de la Fundación Caja de Burgos y la Fundación Santa María la Real han acudido sus directores, Rosa María Pérez y Juan Carlos Prieto, respectivamente.

 

Durante la visita han estado acompañados por el párroco, Andrés Calle, y el arquitecto Joaquín García, director del proyecto de restauración, según informan fuentes de la Fundación Santa María la Real.

 

La intervención se ha centrado tanto en el inmueble como en los elementos ornamentales de su interior, impostas, capiteles y restos de pintura mural. Desde el inicio, la restauración se planteó como un proyecto integral que ha contribuido no solo a garantizar la  estabilidad estructural del conjunto, sino también a resolver el problema de evacuación del agua de lluvia.

 

Los trabajos se han centrado en el refuerzo de las estructuras mediante la consolidación y el cosido de las fábricas, la limpieza, el tratamiento de la piedra, la renovación de los rejuntados en mal estado, la restauración de cornisas, impostas y otros elementos, el repaso completo de las cubiertas, reparaciones en la torre, así como otras actuaciones en las bóvedas, el ábside, pavimentos y elementos de carpintería e iluminación del interior del templo.

 

Del mismo modo, se ha levantado el solado en el perímetro exterior del ábside para sanear el arranque de los muros y evitar la humedad. La actuación ha servido también para reforzar el encuentro del zócalo del muro del testero con la fachada norte y reparar el deterioro originado por el agua.

 

Asimismo, se han recuperado y puesto en valor las policromías, en tonos rojos y negros, de dos elementos singulares, unas ménsulas, colocadas en  el arranque de los arcos de refuerzo de las bóvedas, construidos entre el final de la terminación del edificio románico y una intervención renacentista.

 

La decoración de ambas piezas era apenas perceptible debido al paso de los años y a sendas  intervenciones, una en época barroca, que eliminó gran parte de la decoración original al cubrir las ménsulas con otras de yeso, y otra de los años 40 que ocultó definitivamente la policromía original. Pese a todo, las ménsulas permanecían intactas y, gracias a los estudios realizados durante la redacción del proyecto, ya se intuía su presencia, lo que ha facilitado su recuperación.