Inglaterra, con una gran generación, quiere cantar el 'football's coming home' en Wembley
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Inglaterra, con una gran generación, quiere cantar el 'football's coming home' en Wembley

Jugadores de Inglaterra

La selección de Inglaterra llega a la Euro 2020 como una de las favoritas al título todo desde un Grupo D que comparte con una Croacia menos reforzada, Escocia y República Checa.

Con un año de retraso por culpa de la pandemia de coronavirus, la cita continental multisede arranca ya esta semana. La selección de los Tres Leones juega en casa la primera fase y las semifinales y final también se disputan en Londres. Son alicientes para un equipo de por sí motivado por su gran último torneo en el Mundial de Rusia.

 

Gareth Southgate sigue al mando de los inventores del fútbol y el país del balompié quiere cantar de nuevo el 'football's coming home', un himno que volvió a sonar en Moscú hace tres años. La campeona del mundo en 1966 y semifinalista europea en 1996, llevaba mucho tiempo sin mostrar esa cultura futbolera con éxitos hasta que el último Mundial hizo reverdecer su historia.

 

El técnico de Watford, al cargo de la selección de manera fija desde 2016, supo hacer llevadera esa presión que, en aumento, llevaba cada equipo inglés en el siglo XXI. Mientras, las generaciones inglesas de futbolistas de calidad no han dejado de florecer, complicando a Southgate la lista para la Euro 2020.

 

Inglaterra va casi con 22 titulares. Harry Kane, en otro verano con el Tottenham pendiente de si sigue o no, es el líder y capitán de los Tres Leones. Un delantero para todo y por supuesto para hacer goles, aunque para eso hay donde elegir. Phil Foden, Marcus Rashford, Jadon Sancho o Mason Mount son algunos ejemplos.

 

Además, Southgate tiene un buen centro del campo comandado por Jordan Henderson y Declan Rice, y en defensa tiene otro abanico inmenso, a pesar de la baja de última hora de Trent Alexander-Arnold, para tener una zaga de garantías, con James, Stones, Maguire y Chilwell como posibles titulares en defensa.

 

CROACIA DEPENDE DE LA GASOLINA DE MODRIC

 

El sueño inglés de conquistar la primera Eurocopa tiene un primer tramo asequible dentro del Grupo D. Por galones, Croacia es la otra candidata a quedarse uno de los dos billetes directos a octavos de final, pero la selección que dirige Zlatko Dalic desde 2017 llega estancada y sin mejoras para entrar en las quinielas.

 

Los croatas acuden a la cita continental como subcampeones del mundo, un milagro competitivo, de lucha y también de buen juego que alistó al aficionado que se iba quedan sin su selección. Croacia hizo historia en su esfuerzo, pasando de octavos y cuartos en los penaltis, para llegar a la final con prórroga ante Inglaterra.

 

Ese gen arrollador puede ser lo que dé opciones a una Croacia que eso sí depende ahora más si cabe de Luka Modric. El centrocampista del Real Madrid, que se convirtió en marzo en el jugador de su selección con más partidos, lleva el peso de hacer funcionar a Croacia, pero también mucho desgaste en una larga temporada.

 

A sus 35 años, Modric viene de demostrar que tiene cuerda para rato y ser bandera de la selección ajedrezada cargará sus baterías después de un año tirando del Real Madrid. Sin embargo, Croacia, que debuta en la Eurocopa ante Inglaterra, se fue alejando de esa versión del Mundial y desde entonces ha tenido un camino irregular hasta la Euro y en la Liga de Naciones tampoco ha funcionado.

 

Por ello, Dalic necesita además de ese compromiso, sin otros que fueron pesos pesados como Ivan Rakitic o Mario Mandzukic, fútbol y goles. Ivan Perisic, Ante Rebic y gente 'nueva' como Ante Budimir, delantero de Osasuna, Nikola Vlasic, Bruno Petkovic o Josip Brekalo son bazas con las que Croacia puede aspirar a dar guerra.

 

ESCOCIA VUELVE A UN GRAN TORNEO 23 AÑOS DESPUÉS

 

Plantar batalla y aprovechar la ocasión será el objetivo de una Escocia que regresa a una fase final por primera vez desde el Mundial de 1998. Un agónico 'playoff', con victorias en los penaltis ante Israel y Serbia, dio el pase a los de Steve Clarke, con el meta David Marshall como héroe de un billete histórico.

 

Sin embargo, Escocia nunca ha pasado la fase de grupos, en dos Eurocopas y ocho Copas del Mundo disputadas hasta ahora. Para estar en octavos, a los escoceses les puede valer con ser terceros de grupo, con lo que confían en que la épica no se les haya terminado. Steve Clarke, seleccionador desde hace dos años, ha mamado de grandes técnicos y jugadores en distintos banquillos.

 

El preparador británico fue asistente de Ruud Gullit, Mourinho, Gianfranco Zola y Kenny Dalglish, y ha dado mimbres a una selección liderada en el campo por Andy Robertson. El lateral izquierdo del Liverpool, campeón de Europa y de Premier, es pieza clave e inspiración para sus compañeros por su ascenso desde Queen's Park.

 

Del mismo modo motiva a Escocia jugar dos partidos en Hampden Park, Glasgow, más una visita a Londres. Ryan Fraser, Che Adams, Scott McTominay, Lyndon Dykes, Billy Gilmour o Nathan Patterson son la mezcla de experiencia y juventud que quiere mantener la ilusión de un país más allá de tres partidos de fase de grupos.

 

REPÚBLICA CHECA AÑORA SUS TIEMPOS GLORIOSOS

 

Para la República Checa queda el beneficio de la duda y la opción de que la presión pueda a los favoritos. Los checos acumulan una decepción tras otra, fuera de los últimos tres Mundiales y fracaso en la Eurocopa de 2016. Para cortar la sangría se recurrió a Jaroslav Silhavy, quien logró una clasificación con nota a la cita de este verano, ganando incluso a Inglaterra en su camino.

 

Silhavy, extécnico del Slavia de Praga, cuenta con el equipo de la capital como suministro mayor para la selección. Ya no hay un Nedved o un Rosicky con el que destinar focos a la República Checa, pero hay potencial por descubrir en un gran escenario. Vacklic tampoco es el mítico Cech bajo palos, pero cumple su misión.

 

El meta del Sevilla hasta esta temporada es buen seguro para los suyos y Tomas Soucek es la estrella del equipo. Adam Hlozek, Masopust, Petr Sevcik y Kaderabek son piezas importantes para una República Checa que demostró en la Liga de Naciones que tiene margen de mejora. Los de Silhavy lograron el ascenso a la máxima división del torneo de la UEFA y, en la Euro, buscan otro escalón.

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