El Museo de Segovia destaca un óleo anónimo dedicado a Santa Teresa con motivo del V Centenario de su Nacimiento

Óleo

El Museo de Segovia ha elegido como 'pieza desconocida' para los meses de marzo y abril la obra 'El éxtasis de Santa Teresa en la Cueva de Santo Domingo de Guzmán', un óleo de grandes dimensiones de autor anónimo que data de la primera mitad del siglo XVII.

   

A través de la iniciativa 'pieza desconocida', el espacio museístico pretende acercar al visitante piezas singulares pero desconocidas, especialmente por no ser parte de su exposición permanente. En esta ocasión, y con motivo del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa, el centro segoviano ha escogido una obra dedicada a la mística, que durante estos dos meses disfrutará de un lugar destacado en sus salas.

 

 

La escena refleja, en primer término y arrodillada ante el altar, a Santa Teresa con los brazos extendidos y la mirada perdida. A su izquierda se presenta Santo Domingo en pie, mientras que a la derecha se representa la aparición de Cristo. Cerrando la composición, arrodillados, se hallan los frailes carmelitas que acompañaron a la Santa en su visita a la Cueva.

 

En la mitad superior del cuadro, y como fondo de la escena, aparece un retablo de un solo cuerpo y cinco calles, en cuyo centro puede reconocerse la tabla del Crucificado atribuida a Pedro Berruguete y hallada en 1965 en un desván del convento de Santa Cruz, en Segovia.

 

La pintura escogida fue mencionada por fray Juan de Navamuel, exprior del convento de Santa Cruz, en un libro que recoge los prodigios y maravillas ocurridos a lo largo de los siglos en la Cueva de Santo Domingo. A propósito de la narración del rapto de la Santa abulense en este lugar, Navamuel alude a la existencia en el convento de un gran lienzo que narra esta visita de los Cielos. El tema representado es el éxtasis de Santa Teresa en la Cueva, lugar de veneración dentro del convento por ser el espacio donde se mortificó el patriarca durante su estancia en la ciudad en 1218 con motivo de su fundación. Transformado en capilla, este espacio quedó incorporado como cripta al primitivo convento.

 

Según los biógrafos de Santa Teresa, la reformadora carmelita, que llegó a Segovia para fundar un convento, visitó la cueva el 30 de septiembre de 1574. Al entrar en ella se postró ante el altar y permaneció largamente en éxtasis. Fue allí donde se le aparecieron Santo Domingo y Jesucristo.

 

Cuando volvió en sí reveló a fray Diego Yanguas, su confesor en Segovia y prior de Santa Cruz, que se le había aparecido Santo Domingo para narrarle los tormentos padecidos en aquel lugar, al tiempo que le dio su palabra de ayudarle en todas sus fundaciones.

 

Con motivo de la exposición 'Pedro Berruguete en Segovia', celebrada el pasado año, este cuadro fue trasladado desde el antiguo convento de Santa Cruz al Museo de Segovia, donde fue expuesto como testimonio gráfico del primitivo retablo de Berruguete junto con su única tabla conservada: el Crucificado. Por ese motivo se procedió a su limpieza, así como a la consolidación de su capa pictórica. Desde entonces permanece en el Museo  como depósito de la Diputación Provincial. El lienzo, que recupera la memoria de un retablo perdido de Berruguete, supone una pintura única en su iconografía realizada 'ad hoc' para el convento de Santa Cruz la Real de Segovia, según informan fuentes de la Delegación Territorial de la Junta.

 

La pintura podrá visitarse hasta el 30 de abril. Habrá visitas comentadas los sábados de 13.00 a 13.30 horas.