El Palacio de Riofrío inaugura el Museo de Patrimonio Natural
Fauna, flora y paisaje del Real Sitio, explicados en su contexto histórico desde Isabel de Farnesio
Patrimonio Nacional ha inaugurado el Museo de Patrimonio Natural, dentro del Palacio de Riofrío, que ha actualizado su recorrido con piezas de las colecciones de palacio y naturalistas, incluidos los dioramas que formaban la antigua exposición del Museo de Caza.
Según ha explicado el director de Inmuebles y Medio Natural de Patrimonio Nacional, Luis Pérez de Prada, el nuevo discurso "amplía el foco del edificio hacia el entorno natural que lo rodea y hacia la gestión actual de los bosques, montes y jardines históricos que custodia la institución".
De Prada ha detallado que la actuación ha incluido la instalación de una maqueta del conjunto monumental en la sala de guardia, que recibirá al visitante en la planta principal. Según ha indicado, estos espacios "complementan las intervenciones realizadas en los últimos años en el palacio, en especial la recuperación de las salas históricas, culminada hace unos diez años". Gracias a ello, la visita ofrece ahora una visión que integra el patrimonio histórico, artístico y natural.
Pérez de Prada ha recordado que la construcción del palacio fue impulsada por la reina viuda Isabel de Farnesio, con aires italianos y un planteamiento similar al del Palacio de la Granja, con caballerizas, teatro, capilla y casa de oficios. El proyecto inicial quedó inconcluso tras la llegada al trono de Carlos III.
El director ha subrayado que "lo que identifica a Riofrío es su entorno". El palacio se encuentra en el corazón de un bosque de más de 640 hectáreas con un alto valor ecológico, que alberga gran diversidad de ecosistemas y especies vegetales. En el espacio se han catalogado más de 50 especies de árboles y 102 especies animales, entre ellas el buitre negro y el buitre leonado. Por esa estrecha relación entre palacio y naturaleza, ha señalado, "había llegado el momento de actualizar el relato que se ofrecía a los visitantes".
Como ha recordado, el anterior Museo de Caza se había ampliado en los años 60 del siglo pasado, cuando Patrimonio Nacional impulsó la apertura de los Reales Sitios, y se dividía en dos museos. Los dioramas de fauna ibérica siguen siendo una parte esencial del recorrido, aunque ahora se presentan con contenidos didácticos y educativos. Pérez de Prada ha indicado que el nuevo museo explica cómo los antiguos cazaderos reales han llegado hasta hoy como espacios naturales de enorme valor ambiental. También da a conocer la gestión de las más de 18.000 hectáreas que administra Patrimonio Nacional, con un enfoque científico, educativo y divulgativo.
La visita al nuevo espacio museístico se podrá hacer de manera independiente al resto del palacio y será gratuita hasta finales de diciembre.
Por su parte, el arquitecto de Patrimonio Nacional Raúl Gómez Escribano ha explicado que el discurso parte de la caza como origen. Ha señalado que Riofrío nació como cazadero real y que esa actividad, vinculada a la Corona, dio lugar a una red de espacios verdes protegidos, que ha llegado a la actualidad casi intacta y que tiene su reflejo en los espacios naturales que hoy gestiona la institución. Ha añadido que muchos de ellos no tienen acceso público por razones de conservación, por lo que el museo permite conocerlos.
Gómez Escribano ha detallado que los dioramas actualizados ahora incluyen el estado de protección de cada especie, sus huellas y sus sonidos. Además, uno de ellos se ha trasladado para mostrar su parte posterior y ver cómo están construidos. El museo incorpora además maquetas, elementos interactivos para público infantil y juvenil y un espacio inmersivo, concebido para acercar la fauna al visitante sin alterar el espacio natural.
La conservadora del Palacio de Riofrío, Virginia Albarrán, ha señalado que el recorrido se ilustra con medio centenar de bienes de las Colecciones Reales, algunos nunca expuestos o no vistos desde hace décadas, como un biombo del siglo XVII y una colección de huevos de aves que se cree que pudo pertenecer a Alfonso XIII. Todos han sido restaurados en los talleres de Patrimonio Nacional o in situ, como la vitrina-escaparate de aves exóticas. Ha indicado que abarcan 17 siglos, desde una lucerna romana del siglo III decorada con Diana cazadora, depósito del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, hasta especímenes naturalizados en las últimas décadas del siglo XX. Ha mencionado también un tapiz tejido para Felipe V, cuadros de Martínez del Mazo y Miguel Jacinto Meléndez, el uniforme de los guardas en el siglo XIX y el collar de bronce de un perro de Isabel II.
Albarrán ha subrayado que el recorrido concluye con 28 dioramas de fauna ibérica realizados por José María Benedito entre finales de los años 60 y principios de los 80. Ha afirmado que su calidad supera a la de muchos museos internacionales, como los de Historia Natural de Londres o Nueva York. Por último, ha destacado cómo las muestras de cuerpos animales disecados para los dioramas han servido, en varios casos, para estudios de ADN de esas especies, realizados por el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que ha colaborado también con su fonoteca para incorporar los sonidos.
Para la gestión de entradas, horarios de visita y tarifas:
web de Patrimonio Nacional: www.patrimonionacional.es
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