Una de las monedas que se emitieron durante el reinado de los Reyes Católicos en una de las 7 cecas oficial que había en esa época
De Segovia a Yale: la historia de un cuarto de real acuñado en el siglo XV
Una de las monedas que se emitieron durante el reinado de los Reyes Católicos en una de las 7 cecas oficial que había en esa época
Acuñada en el siglo XV en la ceca de Segovia, esta singular pieza se conserva actualmente en Estados Unidos, en concreto, en la Yale University Art Gallery. Esta es la historia de un cuarto de real, una de las monedas emitidas durante el reinado de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, y se incluye en el catálogo Nostra et Mundi que recopila las piezas de arte que han salido de Castilla y León a lo largo de los últimos siglos.
Durante el reinado de los Reyes Católicos se emitieron diversas divisas de plata, destacando los reales, medios reales y cuartos de real, siendo estos últimos los de menor tamaño y valor. Para consolidar la economía de sus reinos, los monarcas impulsaron en 1497 la Pragmática de Medina del Campo (Valladolid), la cual "sentó las bases de un sistema monetario mucho más sólido y estructurado".
La ceca de Segovia y la circulación de la pieza

Bajo el reinado de Isabel y Fernando había siete cecas oficiales: Burgos, Coruña, Cuenca, Granada, Segovia, Sevilla y Toledo. Aunque la inmensa mayoría de los cuartos de real conservados proceden de la ceca sevillana, esta moneda en concreto perteneció a la ceca de Segovia, tal y como lo acredita su marca distintiva: el icónico acueducto de la ciudad.
Se desconoce la fecha exacta en la que abandonó el territorio peninsular. A finales del siglo XX formaba parte del fondo de la Yale University Library (New Haven, EE. UU.), hasta que en 2001 se transfirió a la Yale University Art Gallery, donde permanece custodiada.
La institución de Yale posee una destacada colección numismática de la época que incluye otras piezas castellanas, como ejemplares de un real, dos reales, cuatro reales u ocho reales, todos ellos acuñados en la ceca de Burgos.
Debido a sus reducidas dimensiones, el cuarto de real resultaba una moneda incómoda en el comercio cotidiano, razón por la cual se acuñó en un volumen notablemente inferior al del real o medio real.
Pese a su pequeño tamaño, en sus caras lucen las divisas de los reyes: el yugo de Fernando V y las flechas de Isabel I








