El consumo cayó un 5,1 % en 2025, impulsado por una prescripción más prudente, aunque el país todavía debe reducir su uso para alcanzar el objetivo fijado por la UE
El consumo de antibióticos en España cae a su nivel más bajo de la última década
El consumo cayó un 5,1 % en 2025, impulsado por una prescripción más prudente, aunque el país todavía debe reducir su uso para alcanzar el objetivo fijado por la UE
España continúa avanzando en el uso responsable de los antibióticos. Los últimos datos del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), coordinado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), reflejan que el consumo de estos medicamentos disminuyó un 5,1 % durante 2025, el mayor descenso anual registrado desde antes de la pandemia.
En términos de consumo, la cifra pasó de 24,26 a 22,94 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes, una evolución que confirma la recuperación de la tendencia descendente que ya se observaba antes de la crisis sanitaria provocada por la covid-19.
La reducción también se aprecia en una perspectiva más amplia. Desde 2015, año en el que se alcanzó el mayor consumo de la serie histórica, el uso de antibióticos ha descendido un 18,8 %, un dato que, según la AEMPS, refleja una prescripción cada vez más ajustada a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Unión Europea para combatir las resistencias bacterianas.
Buena parte de este descenso se debe al menor uso de las penicilinas, el grupo de antibióticos más utilizado en España y responsable de más de la mitad del consumo total. También se redujo la utilización de otros tratamientos frecuentes, como los macrólidos, las quinolonas y otros antibióticos betalactámicos. En cambio, se registraron ligeros incrementos en medicamentos como las sulfonamidas, la trimetoprima o los aminoglucósidos.
La mayor parte de las prescripciones continúa realizándose en atención primaria, mientras que el consumo en los hospitales permanece relativamente estable, según el informe difundido este martes.
Otro de los aspectos destacados es el cambio en el tipo de antibióticos empleados. Durante 2025 aumentó un 1,6 % el uso de los antibióticos clasificados como Access, considerados los más adecuados para tratar muchas de las infecciones habituales, mientras que descendió un 2,8 % el consumo de los antibióticos del grupo Watch, cuyo empleo debe limitarse para reducir el riesgo de generar resistencias.
Este cambio acerca a España al objetivo marcado por la Unión Europea, que establece que al menos el 65 % del consumo total corresponda a antibióticos del grupo Access, considerados los más seguros desde el punto de vista de la salud pública.
Pese a la evolución positiva, el país aún tiene margen de mejora. El consumo actual sigue por encima del objetivo europeo fijado para 2030, situado en 18,20 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes.
Desde la Agencia Española de Medicamentos recuerdan que reducir el uso innecesario de antibióticos es una de las herramientas más eficaces para frenar la aparición de bacterias resistentes, un problema que la comunidad científica considera una de las principales amenazas sanitarias a nivel mundial.
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