Se siguen usando en las poblaciones segovianas de Cantalejo, Valdesimonte y Aldeosancho, por ejemplo en el pregón de las fiestas o en la nomenclatura de sus calles
La 'gacería', la jerga y el argot históricos vinculados al mundo del trillo, que quiere ser BIC inmaterial
Se siguen usando en las poblaciones segovianas de Cantalejo, Valdesimonte y Aldeosancho, por ejemplo en el pregón de las fiestas o en la nomenclatura de sus calles
La jerga y el argot históricos de la 'gacería', que se siguen usando en las poblaciones segovianas de Cantalejo, Valdesimonte y Aldeosancho y que nació vinculada al mundo del trillo, actividad principal de la zona, inicia su andadura para ser Bien de Interés Cultural (BIC) inmaterial de Castilla y León.
El Ayuntamiento de Cantalejo apoya activamente la transmisión de este bien cultural inmaterial a través de publicaciones de estudios o a través del uso de la gacería en, por ejemplo, el pregón de las fiestas patronales o en la nomenclatura de las calles, relata Efe.
También le da visibilidad a través del Museo del Trillo; mientras que en el plano educativo, la gacería está presente en los cursos de educación infantil del CEIP Los Arenales de Cantalejo y se han publicado en esa jerga desde artículos de periódico a estudios lingüísticos, monografías o diferentes estudios de investigación.
Además, destaca la presencia de la gacería en la esfera digital, gracias a iniciativas particulares como blogs o aplicaciones para dispositivos móviles que permiten acceder a diccionarios sobre esta jerga.
Una resolución de la Dirección de Patrimonio Cultural recoge que sobre el origen de la gacería, una teoría atribuye su origen a la jerga profesional de los trilleros, criberos __ENDASH__o briqueros__ENDASH__ y tratantes de ganado de Cantalejo, desarrollada desde los siglos XVI y XVII, con influencias del euskera, castellano antiguo, gallego, francés, árabe y caló.
Todo ello, fruto de los lugares y gentes con los que se entablaban intercambios comerciales; otra __ENDASH__menos plausible__ENDASH__ se lo atribuye a la presencia de trilleros franceses que llegaron a Cantalejo desde el siglo XVIII, prosigue Efe.
Pero es en los siglos XIX y XX cuando se consolida la gacería como una jerga profesional vinculada a la fabricación y comercialización de trillos, cribas, arados y otros aperos de labranza, así como a la compraventa de ganado a través de la trashumancia y la asistencia a ferias de ganado locales, provinciales y regionales.
Esos contactos con otras regiones y otras sociedades les permiten a los briqueros conocer e incorporar a su léxico otras formas de expresión.
La gacería tiene una doble naturaleza: es una jerga gremial de los trilleros y ganaderos de Cantalejo, pero también un argot, puesto que nace con el fin de posibilitar la comunicación exclusivamente entre las personas que conocen este código.
La resolución recoge que se utilizaba en las transacciones comerciales para impedir que los compradores no pudieran entender lo que hablaban los briqueros.
Desde el punto de vista del léxico, la gacería cuenta con más de trescientos vocablos; y María Lourdes Gordaliza Escobar, en su obra 'El habla de Cantalejo', analiza la gacería también desde un punto de vista fonético, citando, por ejemplo, el mantenimiento de la f inicial que en castellano se ha sustituido por la h, como en la palabra falar (hablar) o la metátesis que se produce en algunas palabras, como brica en lugar de criba.
Existen otras jergas similares a la gacería en la Comunidad, como el Burón del Valle de Fornela (León), utilizada antiguamente por arrieros y comerciantes, o la jerga de los canteros de Munilla, en Valle de Valdebezana (Burgos) -auténtica reliquia etnolingüística, en palabra del etnógrafo Elías Rubio Marcos-, pero el carácter de habla viva no es tan acusada como en Cantalejo, donde la jerga ha trascendido a muchos habitantes de la localidad, recoge Efe.








