Así ha sido la demolición del último emblema del pasado minero e industrial del Bierzo

Más mil kilos de explosivos para demoler las chimeneas, de 44.000 toneladas de peso, de la Central Térmica de Compostilla II

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Así ha sido la demolición del último emblema del pasado minero e industrial del Bierzo
Demolición de las chimeneas de la antigua Central Térmica de Compostilla II. (Foto: Ical)
El autor esIsabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
Lectura estimada: 4 min.
Última actualización: 

A las 13 horas en punto de este jueves, 12 de febrero, sonaba la detonación. Con ella ha cambiado, para siempre, el skyline del Bierzo. Con la explosión caía, primero, la nave de tolvas y después las dos chimeneas de la Central Térmica de Compostilla II, el último emblema del importante pasado minero e industrial de la comarca. Eso sí, algún tipo de fallo ha dejado en pie, de forma sorprendente, parte de una de ellas. Eran dos imponentes torres, de 270 y 290 metros de altura, que formaban parte del paisaje de la comarca desde que se levantaron, hace medio siglo, relata Ical. 

Una de ellas dio servicio a los grupos 1, 2 y 3, mientras que la otra pertenecía al 4 y 5. La central abrió sus puertas en 1972, aunque los últimos grupos son más modernos, con una ampliación que concluyó en 1985. Endesa completa así la demolición de las grandes infraestructuras de la central, después de que en el verano de 2023 se dinamitaran, también, las torres de refrigeración. 

Para ello la compañía eléctrica usó 1.074 kilos de explosivos, que han conseguido demoler las chimeneas, de 44.000 toneladas de peso. Se valorizará el 95 por ciento de los residuos, según comunica Endesa. Estos trabajos corrieron a cargo de empresas especializadas en demoliciones, la compañía Recifemetal y 4D.

La primera chimenea tenía una altura de 290 metros, lo que equivale a un edificio de más de 70 plantas. Su base medía más de 26 metros de diámetro. La otra contaba con 270 metros de altura y una base de 22 metros. Ambas se estrechaban arriba. 

La voladura de las chimeneas, cuyo operativo se inició a las 9 horas entre fuertes medidas de seguridad, se vivió con enorme tristeza entre los vecinos de Cubillos del Sil, donde se ubica la central, y las decenas de bercianos que se agolparon en el aparcamiento del campo de fútbol, en la misma entrada de la instalación.

Entre ellos Ángel Morales, uno de los operarios más antiguos de la central, quien trabajó en ella prácticamente desde su apertura y que hoy veía el final de este símbolo con "nostalgia". "Es una etapa más. El tiempo pasa y la vida sigue. Quiero pensar que se va a reindustrializar en condiciones. Eso espero", declaró a Ical. 

A su lado, otros vecinos de la comarca, quienes se mostraban apenados por el final de estas chimeneas que llevan viendo prácticamente toda su vida. "Siempre que pasabas por la carretera las veías", dice una vecina de Ponferrada en declaraciones recogidas por Ical. "Solo quieren destruir. Ahora que vayan a por el pantano, que se hizo precisamente para enfriar esta térmica", añadió otro ciudadano. 

No obstante, la Central Térmica de Compostilla, perteneciente a Endesa, dio trabajo durante casi sesenta años a centenares de familias, años en los que la instalación fue una de las más importantes en generación eléctrica de Castilla y León, con la quema de carbón que se sacó de las cuencas mineras, principalmente de la comarca.

Su historia

La Central de Compostilla II, en Cubillos del Sil, abrió sus puertas en 1972, dando así continuidad a la primera de Endesa, que nació en el Bierzo, Compostilla I, ubicada en el barrio del mismo nombre, en Ponferrada. 

Tras casi medio siglo de vida, la compañía eléctrica solicitó su cierre en 2018, ante la crisis de la minería y la pérdida de competitividad por el incremento del precio de las emisiones de CO2 y las restricciones ambientales de la Unión Europea. Cerró, definitivamente, en junio de 2020, después de intensas protestas de trabajadores, colectivos y vecinos del Bierzo. De hecho los operarios llegaron a montar un campamento de protesta a la entrada de la central. 

Desde entonces, se llevan a cabo labores de desmantelamiento, que hoy han cumplido con su último gran hito. Se espera que el desmantelamiento total esté acabado a lo largo de este año.

En este tiempo también se han sucedido iniciativas para intentar mantener las torres de refrigeración, voladas en el verano de 2023, así como las chimeneas derribadas hoy. 

El colectivo Bierzo Ya solicitó a la Junta la declaración de estas infraestructuras como Bien de Interés Cultural, algo que fue rechazado. También presentó un proyecto turístico, en el que estas chimeneas servían de soporte para tirolinas, pero tampoco encontró respuestas favorables. 

Su última ofensiva fue una denuncia contra la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, al considerar que la voladura podría provocar problemas de contaminación del aire y el agua, ya que el interior de las torres podría contener amiento y otras partículas. 

La denuncia fue desestimada por falta de información concreta sobre esas posibles partículas contaminantes. 

Lo cierto es que, desde hoy, el skyline del Bierzo ha cambiado y los bercianos ya no volverán a ver esas chimeneas a lo lejos, al entrar en la comarca, unas estructuras que marcaron su historia y eran reflejo de riqueza y prosperidad. Aunque todavía queda una parte, con la mitad de una de esas chimeneas en pie, relata Ical. 

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