Día sin carne, ¿para cuándo sin tontos?
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Día sin carne, ¿para cuándo sin tontos?

La semana pasada se celebró el día sin carne, por dios, cuanta tontería, vamos a tener que cambiar el calendario y celebrar un año nuevo por lustro o por década, aunque nos perdamos la fiesta de Chicote y la Pedroche. Aun así, tampoco tendríamos días suficientes ante tanta chorrada que celebrar. Yo propongo un día sin tontos, por si cuela, aunque ya sé que lo que no puede ser no puede ser, es como pedir que desaparezcan los mangantes entre los políticos.

 

Vale que comer carne en exceso perjudica la salud, que es más sana una dieta donde predominen los vegetales, pero estoy seguro de que no probarla también tiene sus efectos perniciosos, somos omnívoros porque nos hicieron así, y que coño, embaularse un buen chuletón es un placer, los placeres generan endorfinas y las alegrías también alargan la vida. Si encima, el primero que se apunta a la celebración es Bill Gate y dicen que ha entrado en el negocio de la carne artificial, seguro que fabricada hasta con residuos de petróleo.

 

Tan tiquismiquis como son algunos para los nombres de ciertas cosas y luego consienten que a un engrudo llamen carne y que lo vendan. Alguien debería preocuparse de los tontos que lo compran, si, imposible acabar con tanto tonto, pero al menos se podría intentar reducir su número ¿Qué soy un iluso?, seguro. Hay que fastidiarse con el Bill, no tiene bastante con estar más forrado de dólares que un residuo de central nuclear de plomo y hormigón, que todavía quiere seguir haciendo caja vendiendo más mentiras. Nada, nada, hay que celebrar el día sin tontos o de los tontos, qué más da, y a ser posible con un buen cochinillo arevalense, el segoviano también vale, es una delicia, pero es que yo soy morañego.

 

Están aumentando los muertos y el número de contagios diarios por covid, y aún no ha comenzado la semana santa. Asistimos impertérritos al comportamiento de inciviles que, se pasan las medidas establecidas por las autoridades por el arco del triunfo, saliendo a las carreteras como reses en estampida, mintiendo como bellacos a la hora de agenciarse una justificación que le permita saltarse las prohibiciones y lo peor, que no les pasa nada. Estamos gobernados por inútiles y por asquerosos consentidores que, unos no saben o no tienen huevos y los otros no quieren con tal de no perder un voto.

 

Si vale, ya se que las medidas a aplicar serían dolorosas, los palos duelen, y supondrían perdida de derechos y libertades, pero sería una pérdida temporal, más duele perder un padre, un hijo o un hermano, para siempre. Estamos en la cuarta ola y como si no pasara nada, nos acostumbramos a todo, veremos dentro de quince días a cuanta gente más le toca llorar, los ciudadanos de a pie solo podemos rezar y poco más para que no nos toque, ante el desamparo por quienes tienen la obligación de protegernos, más ocupados en sus luchas por las taifas y en el aumento de patrimonio y bagaje personal que por la seguridad y el bienestar de quienes les han elegido.

 

Siempre hablando de establecer nuevas medidas, bla, bla, bla,……, lo primero que hay que hacer es obligar a que se cumplan las establecidas, igual no hacían falta más, que la gente cumple, porque tu lo digas, hay gente que sí, pero son demasiados los que actúan como si esto no fuera con ellos, sin mascarilla o de babero, horarios de toque de queda, distancias de seguridad, fiestas, etc., y se les consiente, no carguemos la responsabilidad sobre los hosteleros, no son los camareros quienes deben hacer de policías, para eso están las policías, que se ve muy claro que reciben orden de transigir.

 

Hace unos días, la vice Calvo nos obsequió con otra de sus diáfanas explicaciones, hablaba sobre fronteras y espacio Schengen, chorrada tras chorrada todo lo que dice esta mujer, vamos que no hay fronteras entre países y aquí las ponéis entre municipios. Pero lo que más me llamó la atención es que un periodista se refería a ella como egabrense, pero hombre, por dios, como va a ser egabrense Carmen Calvo, si no sabe latín, confunde dixit con el compañero de Pixie, como mucho será cabrera, o lo que sea, pero egabrense, ¡anda ya!

 

Confinamiento por regiones, y fronteras entre países abiertas, difícil de comprender. Alemanes y franceses que vienen a correrse las juergas que en sus países no les consienten. No digo yo que se cierren aeropuertos y carreteras, pero si a esas alemanas, que no se ponen mascarilla y pegan sus mejillas, para hacerse el selfi en la Plaza Mayor de Madrid, y a comportamientos similares, la policía les cobra las multas, tantas multas como veces transgredan la norma, en el acto y si no pagan al furgón y al calabozo, hasta que los calabozos se llenen, que caben muchos, que se apretujen, cuatro por metro cuadrado se puede, se les tiene hasta que paguen o las 72 horas legales, con lo cual se les fastidia la fiesta, cuando se les suelte que lo cuenten, cuanto se corra la voz verás cómo se comportan, o no vuelven.

 

Como suele suceder, generalizamos. Yo tampoco me creo que sean tantos los turistas que vienen, ahora en bandada, a visitar museos, pero estigmatizarlos a todos no es justo ni conviene. Se quejan. y con razón, ahí tienes al embajador francés diciendo que los franceses vienen a Madrid porque quieren, porque aman a Madrid y a España, manda huevos que eso lo diga un franchute, no, si al final muchos vamos a pensar que mejor francés que vasco o catalán.

 

Es curioso, las cosas que pasan cuando hay elecciones. El candidato del Psoe en Madrid Gabilondo, la antítesis de Pedro Sánchez, y además ellos mismos le venden como soso. El problema de Gabilondo es como el del hombre a una nariz pegado del soneto de Quevedo, que es un hombre a un chulo pegado y en Madrid hay mucha gente lista, que sabe a quién le conviene votar, Madrid es tierra de todos y los madrileños de pura cepa, los gatos gatos, prefieren al chulapo de chotis y verbena que al de falcón, raiban, chaqueta, colgada del hombro con el dedo índice, sobre camisa blanca, contoneo y cruce de piernas al caminar, si gobernara como anda, otro gallo nos cantaría.

 

Estos del teletrinco es que no paran, ahora se han inventado la Juana Rocío, vendiendo un sainete guionizado como si fuera verdad, todo sea por seguir haciendo caja, se agota la mina riveras y pantojos. Esto debería estar prohibido, porque lo que es una serie de ficción no puede venderse como documental, es una barbaridad, una exhibición de falta de escrúpulos como un piano y hace muchísimo daño, hay gente que se lo cree. Y este gobierno, en lugar de cortar las alas a semejantes buitres, les subvenciona ¿Alguien se cree que no están todos de acuerdo, allegados y supuesto maltratador y maltratada, para repartirse las ganancias? Rociito ejemplo de mujer maltratada, hay que ser gilipollas para tragarse semejante trápala y tener la misma vergüenza que la carrasca, para venderla. Hasta la ministra Montero ha salido en la tele diciendo que Rociito somos todas, no, si bien pensado, mejor sitio para ella es el mundo de la farándula que un ministerio, que debería ser algo serio y lo han convertido en mercancía para pago de los servicios prestados, otros ponen un piso, pero al menos lo hacen de su bolsillo.

 

Isabel Franco Carmona, diputada por Sevilla de, bueno, de quien va a ser, confiesa que también es mujer maltratada, como de costumbre sin dar detalles ni aportar pruebas, eso queda para los desgraciaditos de a pie que no pertenezcan a los colectivos. Otra petarda mentirosa que aprovechó el argumento y la comparecencia para pedir un aumento del 21% del presupuesto destinado a la lucha contra la violencia de género, más dinero para pienso destinado a mantener chiringuitos de brujas y parásitos del género, para investigación, ayuda a dependientes, familias, empresas y autónomos en apuros, en general para cualquier fin de utilidad, poquito, o nada si no son amigos.

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