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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

¿Volverán las oscuras golondrinas?

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El blog de Raúl García Díaz en Tribuna de Valladolid.

«Volverán las oscuras golondrinas

En tu balcón sus nidos a colgar

Y otra vez, con el ala en tus cristales,

Jugando llamarán.»

Gustavo Adolfo Bécquer

 

Desconozco de qué manera se imparte actualmente la literatura en los colegios. Ni siquiera sé si se sigue impartiendo, la verdad. Y, por lo tanto, desconozco si la poesía tiene el lugar que se merece. Si no es así, probablemente eso explique muchas cosas. En mi época juvenil sí se estudiaba literatura y poesía. Y creo que a todos los de mi generación les coincidió el estudio de los poetas románticos con algún período turbulento de la adolescencia. Tal mezcla de hormonas y lírica pasional, desbordada y exaltada nos llevó a muchos a realizar infructuosos intentos de emular a poetas como Gustavo Adolfo Bécquer. Estos días a venido a mi memoria su poema titulado Volverán las oscuras golondrinas.

 

Estamos viviendo días complicados y complejos debido al coronavirus. Todos somos conscientes de ello. Y en muchas de las personas con las que mantengo contacto desde que empezó la pandemia (siempre respetando una distancia interpersonal de dos metros o más) detecto una actitud de espera que lleva prolongándose meses. Están esperando con admirable paciencia que todo vuelva a su ser, que todo vuelva a ser como antes. Como esperando que aparezcan las oscuras golondrinas que retornan cada año en primavera.

 

Primero esperaron esperanzados a que la Semana Santa fuera como siempre: vacaciones, desplazamientos a la costa, procesiones… pero tuvimos una Semana Santa muy diferente. Después esperaron, también esperanzados, que al finalizar la Semana Santa se volvieran a retomar las clases y los trabajos como siempre, pero tampoco fue así. Poco más tarde esperaron que el verano volviera a ser como antes. ¡Cómo nos iban a robar el verano! Pues aquí estamos en pleno agosto y este verano no se parece a ninguno de los que hayamos vivido. Y ahora la esperanza está en el inicio de curso, en las Navidades, en el Fin de Año y en el año que viene. Pues siento escribir que nada de esto será como hasta ahora. Porque todo ha cambiado y ha cambiado para siempre.

 

Cuanto antes seamos capaces de aceptar que la nueva normalidad (estúpido eufemismo) en realidad no tiene nada de normal, mejor será. Porque entonces dejaremos de esperar lánguidamente y empezaremos a actuar. Dejaremos de preocuparnos por lo larga que está siendo esta pesadilla y empezaremos a ocuparnos para vivir lo mejor posible en esta situación. Porque hay que analizar, planificar el futuro y tomar decisiones. Decisiones importantes que afectarán a nuestra vida y a la vida de los que nos rodean. Porque todo ha cambiado y ha cambiado para siempre.

 

Los profesionales estamos acostumbrados a tomar decisiones en situaciones cambiantes y de incertidumbre. Porque no te puedes quedar quieto esperando a ver qué ocurrirá, esperando a que los astros se alineen. Debes analizar los escenarios posibles, sopesar las diferentes alternativas que existen y valorar los resultados esperados. Ese análisis no se deriva de un ataque de pánico, sino que evitará entrar en pánico en el futuro. Porque todo ha cambiado y ha cambiado para siempre.

 

¿Qué haré si mis hijos no empiezan el colegio en septiembre? ¿Qué haré si me quedo sin trabajo yo o mi pareja? ¿Qué haré si me contagio yo o una persona que vive conmigo?

 

Mucho se ha criticado y se está criticando la falta de previsión los políticos , de todos ellos, ante lo que se nos ha venido encima. Pero no caigamos en el mismo error. Si estamos esperando a ver qué deciden los políticos, estaremos entregándoles la responsabilidad de tomar decisiones sobre nuestra vida y es lo único que tenemos cada uno de nosotros para poder encarar el futuro. Porque todo ha cambiado y ha cambiado para siempre.

 

«Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres…

¡esas… no volverán!»

Gustavo Adolfo Bécquer

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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