¿Objetivos de desarrollo? ¡Por supuesto!
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

¿Objetivos de desarrollo? ¡Por supuesto!

Desarrollo detail

“El ejercicio físico es importante para tener una vida sana y llegar a ciertas edades con una calidad de vida aceptable”. Esta frase la podríamos suscribir absolutamente todos los seres humanos que en estos momentos poblamos el planeta Tierra (bueno, todos es una generalización, diremos que aquellos que tenemos dos dedos de frente, para ser más precisos). Pero estar absolutamente convencidos de una afirmación como esta no significa que seamos practicantes habituales de ejercicio físico. Este tipo de contradicción entre creencias y comportamientos es muy habitual en el ser humano.  No únicamente ocurre con el ejercicio físico, sino que también entramos en contradicciones muy evidentes con respecto a la comida sana, la empatía y la escucha activa. Y lo mismo ocurre con la formación y el desarrollo. Es algo aceptado de manera generalizada que la formación y el desarrollo de las personas es clave para la supervivencia de las organizaciones, así como para la empleabilidad de cada una de las personas. Otra cosa es que las empresas y las personas realicemos comportamientos concretos dirigidos a formarnos y desarrollarnos profesionalmente.

 

Las empresas que se toman en serio las cosas, suelen tener un sistema de gestión por objetivos. En esas empresas los objetivos que parten de la estrategia empresarial se despliegan por departamentos, por equipos y por personas. Los objetivos de cada persona son importantes, no sólo porque en numerosas ocasiones están ligados a salario variable, sino porque son clave para alcanzar los objetivos que permiten el cumplimiento de la estrategia del negocio.

 

Muchas de esas empresa también tienen implementado un sistema de gestión por competencias. La base de un sistema de competencias es que no solamente importa lograr los resultados clave (el qué), sino también importa y mucho la forma en la que se logran esos resultados (el cómo). Los valores, en esas organizaciones, son los que dictan la manera en la que las personas deben actuar para alcanzar los objetivos desplegados. No vale cualquier comportamiento para llegar a los números, o dicho de otra manera, los fines no justifican los medios. En la mayoría de las organizaciones las personas deben cumplir con sus objetivos trabajando en equipo y teniendo al cliente en el centro de sus actividades.

 

La formación habitualmente se ha circunscrito al sistema competencial, ya que el aprendizaje es la manera más habitual de mejorar las competencias que uno posee. Pero, me pregunto, ¿si la formación y el desarrollo son clave para la supervivencia de la empresa, no será también necesario establecer objetivos al respecto? Y también me contesto: ¡sí, por supuesto! ¿Por qué no se hace? No tengo ni idea.

 

La manera de establecer objetivos de formación es bien simple. Lo primero es establecer cuáles son las necesidades de formación de la persona de una manera objetiva. Es decir, medible. Posteriormente, el grado de destreza que la persona debe adquirir en un comportamiento determinado lo utilizamos como objetivo. Y ya está hecho.

 

Quizá la mayor dificultad de este proceso, en el que se quiere establecer los objetivos de desarrollo que una persona debe alcanzar, reside en cómo objetivar las necesidades de formación para cada una de sus necesidades formativas. Pero ¿no consiste en eso precisamente establecer las necesidades de formación y de desarrollo? Porque si las necesidades de formación están bien definidas, entonces estarán objetivamente definidas: serán concretas y medibles. Y de ahí a establecer objetivos de desarrollo hay sólo un paso. En los departamentos de formación deberían ocuparse de ayudar a los responsables a establecer objetivos de desarrollo para sus equipos. Porque la formación es estrategia y como tal debe tener objetivos claros a alcanzar para cada miembro de la organización.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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