Lo que debería incluir todo análisis de necesidades de formación
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Lo que debería incluir todo análisis de necesidades de formación

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El blog de Raúl García en Tribuna. 

Probablemente hayas comenzado el año con el propósito de empezar un nuevo hobby o de mejorar tu habilidad en uno que llevas practicando un tiempo. Quizá hayas elegido hacer puzzles, tocar un instrumento musical o hacer ganchillo. Me parece genial y además creo que es una de las actividades más beneficiosas que puede hacer el ser humano. Un hobby siempre te da la oportunidad de concentrarte totalmente en algo. Un afición absorbe tu atención de tal modo que hace que todo lo demás desaparezca durante el rato que pasas practicándolo. Y cuando vuelves a tus quehaceres diarios lo haces más descansado. Pero ten en cuenta que ese propósito de desarrollar una destreza deberá enfocarse adecuadamente para lograr un aprendizaje eficiente y eficaz. Ya que esas son las dos características que harán que tu propósito no se disuelva dentro de unas semanas cual azucarillo en el café.

 

No todos los aprendizajes deben realizarse de la misma manera para que sean eficaces y eficientes. No deben realizarse utilizando la misma metodología. Es cierto que la materia de la que se trate importa mucho. No es lo mismo aprender cómo se repara una máquina de estampación que aprender cómo realizar una presentación comercial. La metodología a utilizar debe ser diferente para que en cada caso el aprendizaje se produzca de manera eficiente y eficaz.

 

Voy a explicarlo invitándote a hacer un breve ejercicio. Escoge uno de los hobbies que hayas practicado en tu vida. Puede ser patinaje en linea, la construcción de maquetas o la pintura al óleo. ¿Recuerdas cómo y cuánto aprendías cuando empezaste a practicar ese afición? Recuerda cuánto tiempo que te llevó alcanzar un nivel de destreza aceptable. Probablemente te des cuenta de que la velocidad de tu aprendizaje al principio fue increíblemente rápida. Cada hora, cada minuto que dedicabas a practicar se convertía en mejoras sorprendentes. Incluso amigos y familiares se sorprendían de los avances que realizabas al cabo de una semana. Y si piensas en la metodología que utilizaste, estoy seguro de que fue mediante el aprendizaje de directrices o pasos claramente marcados, que repetías una y otra vez para automatizar el proceso.

 

Sigamos analizando la progresión en ese hobby que has escogido. Una vez llegado a ese nivel medio, recuerdas que el aprendizaje se volvió más arduo ¿verdad? Necesitabas más horas para lograr avances significativos en tu habilidad. Y ya no se trataba simplemente de practicar, empezó a ser necesario resolver problemas que ibas encontrando en tu aprendizaje. Qué hacer en ciertas situaciones que se te presentaban y no lograbas solucionar adecuadamente. Entonces quizá acudiste a un experto, a una persona que podía darte orientaciones basadas en su experiencia, porque ese camino ya lo había recorrido. (Y no ¡por Dios! no me estoy refiriendo a un coach). Te hacías preguntas a las que no encontrabas respuestas fácilmente o no sabías por dónde continuar tu aprendizaje para seguir avanzando. Quizá te quedaste atascado en este nivel medio y no continuaste progresando.

 

Pero si lograste pasar este nivel en tu aprendizaje, entonces te convertiste en un experto (sí, no seas modesto). ¿Y un experto cómo aprende? Pues ya sabes: probando, experimentando, encontrando nuevos caminos, discutiendo con otros expertos, innovando, planteándote problemas irresolubles o retos inalcanzables a priori…

 

Esto mismo que acabamos de ver que pasa en el aprendizaje de un hobby ocurre en el aprendizaje y el desarrollo de cualquier competencia profesional. Cuando se evalúan las necesidades de aprendizaje de las personas en las organizaciones, habitualmente se hace teniendo en cuenta qué es lo que se debe aprender. Y efectivamente es absolutamente necesario establecer los objetivos. Pero la cuestión que se deja sin analizar y que es fundamental para poder establecer la metodología más adecuada es ¿en qué nivel está la persona con respecto a esa competencia? Porque no es lo mismo que sea un iniciado en la materia, que tenga un nivel medio o que ya sea un experto. Ese análisis es el que marcará qué metodología es la más adecuada: la lectura de un libro, el visionado de un video, la asistencia a un curso externo, la mentorización de un compañero de trabajo, la realización de un curso online, etc.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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