El verdadero engagement en la formación
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

El verdadero engagement en la formación

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El blog de Raúl García en Tribuna de Valladolid.

Engagement. Palabro inglés. En español: compromiso. En mis tiempos cuando hablabas de compromiso era porque te ibas a casar. Era porque ibas a hacer algo para toda la vida. No sé si nos debería preocupar que las empresas hablen de engagement y deseen nuestro compromiso. Lo que es cierto, es que las palabras se desgastan de tanto usarlas. Se utilizan para impactar mediante hipérboles imposibles. Recuerdo aquellos tiempos en los que en la televisión ponían esas películas de aventuras en las que el honor de los aventureros era pieza fundamental de la trama. En un momento dado, los protagonistas llegaban a la encrucijada clave de la historia y debían colaborar para conseguir un objetivo, que parecía en aquel momento inalcanzable. Entonces se miraban fijamente, daban su palabra el uno al otro y sellaban su compromiso con un escupitajo en la palma de la mano y un apretón fuerte. Así se hacían las cosas antes.

 

El engagement se ha puesto de moda en el mundo de la empresa. Para todo. Incluso se utiliza para denominar la capacidad que tiene un curso online de atrapar la atención y el interés del participante y, por lo tanto, que no lo abandone. Como si el compromiso dependiera exclusivamente del curso y no del participante. Claro, hay que ponérselo fácil a la gente. Si no terminas el curso es culpa del curso, no tuya. Si te tropiezas con una silla es culpa de la silla, no tuya. ¿Nunca hemos estudiado contenidos densos, aburridos y difíciles? Lo hemos hecho porque era necesario. Nuestro compromiso se basaba en eso. ¿Son necesarios todos los cursos que se imparten? ¿Se explica la necesidad de la realización de un curso a los participantes?

 

Suelo empezar las formaciones que imparto con dos documentos de compromisos. (Probablemente algún gurú iluminado los llamaría “Engagement Documents”) Uno es para los participantes, reparto un documento a cada uno de ellos, y otro es para mí como formador. En cada documento se describen una serie de comportamientos que voy leyendo en voz alta y al final cada participante marca aquellos que se compromete a cumplir y firma el papel.

 

Algunos de los compromisos que asumen los participantes son:

  • No admitiré interrupciones durante las sesiones, ni de móviles ni de otro tipo
  • Participaré, aportaré y haré preguntas sobre los temas que se traten
  • Plantearé las dificultades que tengo en mi trabajo
  • Explicaré mis buenas prácticas personales, para que las demás personas puedan aprovecharse de ese conocimiento
  • Sacaré conclusiones prácticas de cada sesión y practicaré nuevas conductas en mi trabajo
  • Ejercitaré la autocrítica y pondré en duda mis hábitos de comportamiento practicando nuevas conductas en mi trabajo
  • Realizaré los role-play propuestos, admitiré la crítica constructiva y sacaré conclusiones personales de mejora

 

Algunos de mis compromisos como formador son:

  • Me preocuparé por conocer en qué consiste el trabajo de cada participante y las dificultades que tiene
  • Realizaré un seguimiento individualizado de los objetivos de cada participante durante la formación y durante los 3 meses siguientes a la finalización del Programa de Desarrollo
  • Estaré disponible en el email y el teléfono para las dudas de los participantes durante el tiempo que dure la formación y durante los 3 meses siguientes a su finalización
  • Daré feedback individual, tras los role-play, para la mejora personal
  • Exigiré al participante la mejora de su desempeño de manera adecuada
  • Cumpliré los objetivos que se han marcado en este Programa de Desarrollo de Personas

 

El compromiso en una formación, ya sea online, presencial o mixta, debe realizarse por ambas partes. ¿A qué se compromete el formador y el curso? ¿A qué se compromete cada participante? Probablemente no sea necesario escupirse en la palma y estrecharse la mano. Pero ese compromiso debe ser explícito y evaluado después de la formación. De otra manera el engagement se quedará como otra palabra más, carente de significado, que utilizamos en los departamentos de desarrollo.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

Gustavo 02/03/2021 10:58 #1
Por desgracia, la formación parece muchas veces que sólo se imparta para cubrir el expediente. Sólo necesitamos poner un título bonito, impartirla y palmearnos las manos a modo de "misión cumplida". Chequeamos y clicamos en un plan de acción como "realizado". Falta un verdadero compromiso tanto por parte del empleador, que sólo quiere cubrir el expediente, como por parte del trabajador, que con una mano reniega de las formaciones por suponerles tiempo y esfuerzo, y con la otra mano rellena encuestas laborales denunciando que falta formación.

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