Silueta raul garcia diaz original

Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Decisiones, incertidumbres y valores esperados

Incertidumbre detail

El blog de Raúl García en Tribuna Valladolid

Acabo de finalizar un curso sobre toma de decisiones que he impartido a una empresa (mediante webinars y material digital) y de nuevo he insistido en que la mayor dificultad actual para tomar decisiones es la incertidumbre. El ser humano no es muy bueno razonando (aunque tiene la capacidad de hacerlo) y tomar decisiones con incertidumbre se le da francamente mal, sobre todo porque comete multitud de sesgos que provocan que nos decantemos por la opción que queremos y no por la más lógica. Veámoslo.

 

La incertidumbre en la toma de decisiones ocurre cuando tomada una decisión pueden darse diferentes resultados alternativos. Todos los resultados son posibles cada uno con su propia probabilidad. Estamos rodeados de incertidumbre, incluso aquellas decisiones en las que uno está absolutamente seguro, también tienen incertidumbre.

 

Vas a ver una película con la seguridad de que te gustará. Toda la información que has recabado a priori te ha convencido de ello: la trama, los actores y actrices, la crítica, personas que ya la han visto y a las que has preguntado… Pero cuando te das cuenta de que la película no te gusta ya es demasiado tarde. Que te guste una película o no cae dentro de las reglas de la probabilidad (es decir, de la incertidumbre), pero aunque la probabilidad de que te gustara fuera de un 99%, ese 1% es el que te ha chafado la tarde. Así funciona la incertidumbre. La probabilidad de algunos sucesos es muy baja, pero el que sea muy baja no significa que no puedan ocurrir.

 

Es verdad que la experiencia es un grado y nos permite estimar la probabilidad bastante bien. Quizá no en porcentajes exactos de probabilidad, pero sí acercándonos bastante. Todos sabemos que cuanto más estudiemos más probabilidad existe de que aprobemos un examen. Y menos probabilidad existe de que lo suspendamos. Y aunque al final lo suspendamos, preferimos asegurarnos el aprobado estudiándolo. Aunque todos hemos tenido compañeros de pupitre que hayan preferido copiar con el libro abierto encima de las piernas, a pasarse una tarde entera estudiando. Porque en realidad la decisión de estudiar o copiar en un examen es una decisión con incertidumbre.

 

El razonamiento para tomar esa decisión puede ser más o menos así. Tengo dos opciones: estudiar o copiar. Si estudio toda la tarde no puedo pasar la tarde divirtiéndome. Pero si copio, sí puedo. La probabilidad de que apruebe si estudio, es alta. La probabilidad de que apruebe si copio, es muy alta (estudiar no se me da muy bien, pero copiando soy un crack). Por lo tanto lo más seguro para aprobar es que copie. Pero (siempre hay un pero) si copio me pueden pillar y entonces suspendo seguro. Y aquí es cuando entran los sesgos, que tiran al traste todo el raciocinio del que es capaz el ser humano: sobrevaloramos de manera exagerada el resultado positivo de divertirnos una tarde e infravaloramos de manera exagerada el resultado negativo de que nos pillen copiando. Técnicamente: aumentamos el valor esperado de lo positivo (divertirnos) y disminuimos el valor esperado de lo negativo (que te pillen copiando). Por lo tanto, nos divertimos esa tarde y copiamos en el examen del día siguiente.

 

Como la incertidumbre impregna todas las decisiones que tomamos, es posible que todo salga bien para el copiador de exámenes. Y se divierta esa tarde, copie al día siguiente y apruebe. Pero eso no quita para que su proceso de toma de decisiones sea equivocado. Aunque la probabilidad de ser pillado copiando sea baja, tiene tantas consecuencias negativas que te pillen copiando (disgusto para tus padres, engaño a tu profesor, tener que estudiar para hacer el examen de recuperación…) que el valor esperado de la decisión de no estudiar y copiar es tan negativo y tan alto que debería ser una opción a evitar.

 

Y por esto, los seres humanos somos tan inútiles tomando decisiones con incertidumbre, porque los sesgos contaminan nuestras estimaciones: cuando queremos hacer lo que nos da la gana nos convencemos a nosotros mismos quitando importancia a lo que no nos interesa y se la damos a lo que nos interesa. Así de simple.

 

Aquí te dejo algunos ejemplos más de decisiones con incertidumbre que demuestran la estupidez humana:

  • Divertirme en una fiesta de graduación o coger el COVID19
  • Respirar más a gusto sin llevar mascarilla o coger el COVID19
  • Respirar más a gusto llevando la mascarilla mal puesta (colgada del cuello, sin tapar la nariz, colgada de un brazo…) o coger el COVID19
  • Vivir más despreocupado porque no mantengo la distancia de seguridad con otras personas o coger el COVID19
  • Celebrar un éxito de mi equipo de fútbol o coger el COVID19

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: