Mercadeo y subasta de vacunas y fiestas navideñas
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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Mercadeo y subasta de vacunas y fiestas navideñas

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Vivimos en un mundo en el que predomina el show, el postureo, la imagen, el marketing. En realidad, es lo de toda la vida, pero con tecnología punta, internet, globalización, redes sociales, dependencia del móvil, existencia audiovisual y todas las modernidades propias del siglo XXI. El mundo desarrollado se había acostumbrado a vivir bien y ha llegado un microbicho a cambiar las reglas.

 

Decía el desaparecido cofundador de Appel, Steve Jobs, que “muchas veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas”. Cuánta razón tenía este genio de la informática que ideó el Iphone, aunque el argumento representa a un individuo consumista, un tanto borrego, manipulable, casi estúpido. Cualquier ser vivo detecta a la perfección las necesidades básicas (respirar, comer), sin embargo, las necesidades no esenciales, las aprendidas culturalmente, son objeto a menudo de sesudas estrategias planificadas por los cerebros del moderno mercadeo para llevarnos al huerto.

 

El marketing -sin que lo percibamos- está acaparando espacio en nuestra vida diaria a pasos agigantados, no sólo para ayudar a comercializar productos o servicios, sino protagonizando la vida política, social y económica de la ciudadanía. Casi todo es propaganda y negocio, lo mismo vender un coche que conseguir un voto ante futuras las elecciones.

 

El más reciente ejemplo de lo dicho es la que se avecina con la ansiada vacuna contra el Covid-19. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, nos deleitó el pasado domingo con un televisivo “Aló presidente”, al más puro estilo venezolano, repleto de lo que en marketing se conoce como ‘ideas fuerza’. Nos detalló cómo será el protocolo de vacunación, cuando serán las comunidades autónomas las responsables de determinar dicho proceso. ¿O es que las autonomías son responsables de los contagios y fallecimientos y el Gobierno de la vacuna salvadora? Lo dicho, propaganda.

 

La subasta de las vacunas ha empezado y el marketing político que la acompaña, también. Dado que esto es España, veremos cómo cada territorio hace las cosas a su manera y podremos comprobar si las correspondientes dosis llegan al mismo tiempo a todas partes o, como es habitual, hay algún privilegiado que se apunta el tanto de recibir y vacunar unos días antes como pago a algún previo favor político.

 

También podremos comprobar -o no- si es verdad que los mayores de las residencias y el personal sanitario son los primeros colectivos o antes reciben la vacuna -sin que nos enteremos- los ministros, gobiernos, diputados, senadores, alcaldes, elites varias, etc. Lo tengo medianamente claro.

 

El segundo ejemplo de mercadeo que se avecina serán las fiestas navideñas. Después de las restricciones a la carta (en Castilla y León tenemos los bares y restaurantes cerrados hace casi un mes y en otros lugares no ha ocurrido), tanto el Ejecutivo central como los gobiernos autónomos, estudian qué medidas tomar ante Nochebuena y Nochevieja. Y cómo contarlo al pueblo llano, que es fundamental.

 

Dicen unos que reuniones familiares de hasta seis personas y toque de queda a la una de la madrugada, dicen otros que hasta diez personas no convivientes y hasta la una y media… Incluso los hay que piden más tiempo de confinamiento severo. Y, como no, los habrá que harán lo que les dé la gana. Al tiempo.

 

Dijo el presidente en su homilía televisada del domingo que las medidas de cara a las vacunas y a las fiestas navideñas se apoyan en la opinión del famosísimo e invisible comité de expertos, ¿aquel que dijo que las mascarillas no eran necesarias? ¿o el que no vio venir la segunda oleada de la pandemia? Otra vez marketing político, el caso es ocupar espacio y titulares mediáticos, hablar más que los demás.

 

Adaptando con ironía la frase de Jobs: “es que los españoles no saben lo que quieren hasta que yo se lo digo”, dixit Sánchez. Amén.

 

Comentarios

M.M. 03/12/2020 11:47 #2
Los españoles no somos iguales, todo depende del terruño en el que vivas. Demasiado localismo, regionalismo, nacionalismo e independentismo
vino es Salud 27/11/2020 22:35 #1
Esta señora me recuerda a la Gracita Morales con mascarilla. La diferencia es que Gracita Morales sería mejor consejera de sanidad.

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