Orban no es/era el único que chantajea a la UE
La semana pasada decía que la UE está siendo actualmente chantajeada por Trump y por Putin, pero no son los únicos que están o han estado chantajeando a la UE. Orban, uno de los miembros del supremo órgano de la UE- el Consejo-, lo ha estado haciendo frecuentemente, sobre todo cuando se trataba de las relaciones con la Rusia de Putin y con Ucrania. Y lo malo es que lo ha podido hacer impunemente porque la propia estructura constitucional de la UE permite el chantaje. Y digo que el Consejo es el órgano supremo de la Unión, porque es ejecutivo y legislativo al mismo tiempo, y digo también que la estructura de la Unión permite el chantaje, porque el veto es un puro chantaje, y el veto lo puede ejercer cualquier miembro del Consejo en aquellas materias que requieren la unanimidad.
El chantaje ha estado presente a lo largo de toda la historia de la UE, anteriormente Comunidad Europea y, al principio, Mercado Común. El General De Gaulle fue el primero que chantajeó a la UE con su famosa actitud de la "silla vacía", ordenando la retirada de sus representantes de las reuniones del Consejo de Ministros de la Comunidad Económica Europea (CEE) entre julio de 1965 y enero de 1966 e impidiendo así que se pudieran tomar decisiones. El problema se solucionó con el compromiso de Luxemburgo, pero con este compromiso se dio un golpe casi mortal a una Europa Federal, porque en el fondo mantuvo el veto.
El motivo que alegó entonces el General De Gaulle, y que alegan ahora inconscientemente en la actualidad muchas personas, es la soberanía nacional, es decir "si hay algo que no conviene a mi país, puedo y debo oponerme a las normas de la UE".
¿Qué razón de ser tiene entonces la UE, si cada país puede hacer lo que le apetece? ¿De qué soberanía pueden presumir los Estados miembros de la UE si, por separado, no resistirían ni un simple soplo de cualquier gran potencia? De acuerdo que en los inicios del mercado común no se pensaba en llegar de inmediato en la unión política de Europa, pero en la mente y en el corazón de todos los llamados padres fundadores de Europa, excepto en la de Churchill, estaba la idea de un progreso continuo hacia la unión política, hacia la Europa federal. Por esta razón Robert Schuman se dio prisa con su declaración (1950) y con la creación de la Comunidad del Carbón y del Acero (1951) cuando vio que Churchill había creado el Consejo de Europa (1949), es decir la Europa de las Naciones, la Europa confederal, la Europa en la que los Estados no ceden el más mínimo de soberanía. A eso se debe que el Consejo de Europa, que después asumió la noble tarea de la defensa de los derechos humanos, no haya contribuido lo más mínimo a la integración europea.
Por tanto, todos los políticos de los Estados miembros de la UE que actualmente están oponiéndose o frenando la unión política -y son la mayoría- están chantajeando a la UE. También los ciudadanos colaboramos en ese chantaje, aunque en menor medida, pues normalmente no tenemos mejor opción para elegir.
Orban ha caído, pero todavía hay muchos Orbans dentro de la UE, y espero que pronto desaparezca del tratado de la UE la posibilidad del chantaje-el veto-.

