Disfunción eréctil: Efectos protectores y terapéuticos del ejercicio físico
Cyl dots mini
Silueta original

Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Disfunción eréctil: Efectos protectores y terapéuticos del ejercicio físico

A la luz de los conocimientos científicos actuales, la práctica regular de actividad física aeróbica es una estrategia complementaria del tratamiento de la Disfunción Eréctil (DE), pues causa una serie de cambios orgánicos, metabólicos y psicológicos, imprescindibles en el tratamiento efectivo de enfermedad tan prevalente, predictiva de procesos cardiovasculares y angustiosa para el que la padece:  mejora de la función endotelial, aumento de la síntesis de óxido nítrico (NO), reducción del estrés y ansiedad, incremento agudo en la producción de testosterona, y relevante mejoría de la autoestima.

¿A qué llamamos Disfunción Eréctil?

 

Pues la definición más utilizada es la que se estableció en 1993, en el seno de una conferencia de consenso de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH): “Incapacidad para lograr o mantener una erección suficiente para un desempeño sexual satisfactorio.”      

 

A efectos diagnósticos, se ideó inicialmente el Índice Internacional de Función Eréctil (IIFE), (1) que con frecuencia tiende a sustituirse por su versión abreviada (IIFE-5), (2)  consistente en un cuestionario  que se administra al paciente con objeto de que marque una de las seis posibles respuestas que admiten las cinco preguntas del mismo, cuya valoración oscila de 0 a 6 puntos. Así, la DE se clasifica en severa (5 a 7 puntos), moderada (8 a 11 puntos); ligera a moderada (12 a 16), ligera (17 a 21 puntos), en tanto que no habrá DE cuando se alcancen de 22 a 25 puntos.

 

Importancia de la disfunción eréctil

 

Esta enfermedad es un verdadero reto de salud pública, dado que es muy prevalente, deteriora sensiblemente la calidad de vida del que la sufre, se asocia frecuentemente con ansiedad y depresión, tanto por ser causa como consecuencia de la citada disfunción eréctil. (3)

 

Aunque cada vez es más frecuente en jóvenes, usualmente por resultar atenazados por la ansiedad, el estrés y el temor a un desempeño sexual dubitativo y tambaleante, su tasa de incidencia y su proporción de prevalencia aumentan notablemente con la edad, con el envejecimiento, de forma que con el tiempo acabará sufriéndola uno de cada tres varones. (4-6)

 

Por otra parte, en hombres de edad más avanzada se comporta como un marcador precoz de procesos cardiovasculares como la cardiopatía isquémica (angina e infarto de miocardio, entre otros), (7) por estar reflejando arteriosclerosis  de las arterias del cuerpo cavernoso del pene, de menor calibre que las coronarias, que se manifiesta como una especie de “angina del pene”, (8) precediendo en unos cuantos años a la angina cardiaca (angor pectoris), de forma que la arteriosclerosis, la disfunción del endotelio, capa arterial en íntimo contacto con la sangre, y la Disfunción Eréctil son fenómenos interrelacionados.

 

Dado que la arteriosclerosis se acaba cebando con la mayoría de nuestras arterias, es muy común observar cómo muchos de los pacientes que sufren esta disfunción sexual, la más común en el varón, también tienen de fieles compañeros a alguno o varios de los principales factores de riesgo cardiovascular, que también se comportan como factores de riesgo de la misma: sedentarismo, hipertensión arterial, obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, tabaquismo activo, procesos cardiovasculares previos. (6,9-13)

 

En concordancia con lo mencionado, destaco una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales prospectivos (25 seleccionados), publicada en julio del 2019 en una revista especializada en el tema (The Journal of Sexual Medicine) porque reveló cómo la Disfunción Eréctil es un verdadero e independiente factor de riesgo de procesos cardiovasculares. (14)

 

Los responsables de esta investigación, Binghao Zhao y colegas, comprobaron que los varones de la muestra reunida en su metaanálisis (154.794 hombres) que sufrían Disfunción Eréctil tenían un aumento del 33% de la tasa de mortalidad por todas las causas (RR: 1,33; P<0,001) y un incremento del 43% del riesgo de sufrir procesos cardiovasculares ( RR: 1,43; P <0,001): 59% de riesgo de sufrir cardiopatía isquémica (infarto de miocardio, angina de pecho, entre otros) y 34% de sufrir ictus, con respecto a los que no la padecían.

 

Además, se observó que cuando la DE era severa, tanto el riesgo de muerte por todas las causas como el de sufrir procesos cardiovasculares eran aún mayores.  También apreciaron que los sujetos diabéticos, fumadores y los de mayor edad (≥55 años) con esta disfunción, experimentaban mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

 

La práctica regular de actividad física aeróbica es un estilo de vida altamente saludable, dado que, además, de reducir la tasa de muerte total y específica y de incrementar la esperanza de vida en buena salud, resulta efectiva para tratar una enfermedad responsable de altos niveles de estrés y ansiedad a los varones que la padecen: la Disfunción Eréctil.

 

 

Estudios que revelan un efecto protector y de significativa mejora de la función eréctil por la práctica regular de actividad física

 

1. Investigación llevada a efecto en pacientes con Disfunción Eréctil y Síndrome Metabólico en tratamiento con fármacos que mejoran la función eréctil (tadalafilo)

 

En diciembre del 2013 se publicó un estudio experimental, efectuado por Luigi Maresa y colegas, de la Universidad de Nápoles, cuyos resultados fueron tan boyantes como para animar a todos los pacientes con este trastorno sexual a practicar actividad física, pues mostraron un aumento del 86% de la función eréctil de los que siguieron un programa de entrenamiento de ejercicio aeróbico, supervisado, durante 2 meses, más un medicamento de reconocida eficacia al respecto (tadalafilo, que actúa inhibiendo a la fosfodiesterasa 5, al igual que el popular sildenafilo, pero de acción más prolongada), con respecto a los que sólo tomaron este fármaco. (15)

 

Es preciso decir que los 20 pacientes con DE (40 a 70 años; media de 68,5 ± 3,2) de este estudio italiano tenían un notable factor de riesgo de procesos cardiovasculares, el denominado Síndrome Metabólico, que resulta, a su vez, de la conjunción de otra serie de factores de riesgo, al menos tres de los cinco criterios siguientes: obesidad centrípeta (perímetro abdominal  102 cm en varones e 88 cm en las mujeres); presión arterial sistólica ≥ 130 mmHg o diastólica ≥ 85 mm Hg o recibir medicación antihipertensiva; glucemia en ayunas ≥100 mg/dl o recibir medicamentos antidiabéticos; aumento de la concentración sanguínea de triglicéridos (trigliceridemia) ≥150 mg/dl; y  colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL) en suero ≤ 40 mg/dl en los varones y ≤ 50 mg/dl en las mujeres.

 

Al principio del estudio, a todos se les valoró su capacidad cardiopulmonar y se les efectuó el Índice Internacional de Función Eréctil (IIFE). Después de la distribución de los participantes (por aleatorización) en los dos grupos del estudio:  el de intervención (10 con ejercicio físico más el tadalafilo) y el control (otros 10 sólo tomaron el fármaco), se observó a la conclusión del mismo (2 meses) que, aunque todos mejoraron la puntuación del IIFE, los que habían efectuado actividad física regular aumentaron mucho más la función eréctil (IIFE: 10,8 versus 20,1) que los que sólo tomaron el tadalafilo (IIFE: 11,2 vs 14,2).

 

Obviamente, los que se sometieron a un entrenamiento aeróbico mejoraron significativamente su estado de forma física (fitness cardiorrespiratorio), pues su consumo máximo de oxígeno (VO2 máx) aumentó sensiblemente con respecto a los valores previos (de 13,41 ±2,97 versus 16,58 ± 3,17 ml/kg/ min), y con respecto a los que no siguieron tal programa de actividad física (13,63 ±2,03 versus 14,24 ± 2,98 ml/kg/ min) cambios que se correlacionaron significativamente con la mejoría en la puntuación del IIFE (R: 0,575; p=0,001).

 

También es necesario precisar que la actividad física se efectuó en tres sesiones semanales de 40 minutos, de intensidad moderada (65% del VO2 máx), durante los dos meses del estudio.

 

2. Estudios que revelan un aumento de la función eréctil de pacientes hipertensos con DE que siguen un programa de actividad física

 

El 19 de marzo del 2009 se publicó un estudio experimental en una revista médica de gran relieve (The Journal of Clinical Hipertension) que tuvo el mérito de revelar cómo un programa de actividad física interválica reducía las cifras de presión arterial, la concentración de Proteína C Reactiva (PCR), un marcador sanguíneo proinflamatorio, y mejoraba significativamente la función eréctil (38% de mejoría) de un grupo de hipertensos afectos de DE (22 sujetos, de 62 años de media), con respecto al grupo control, constituido por hipertensos con este trastorno sexual, que se mantuvieron inactivos físicamente (21 sujetos, 64 años de media). (16)

 

Los responsables de la investigación, Lamina y colegas (Universidad Jimma de Etiopía), se decantaron por estudiar a pacientes con Disfunción Eréctil por tratarse de una enfermedad muy prevalente, dado que la sufren el 50% de los hombres de 40 a 70 años, según datos epidemiológicos de rigor, (17-19)  y porque se comporta como un marcador y centinela de procesos cardiovasculares.

 

En su estudio sólo incluyeron sujetos hipertensos, excluyendo a los que sufrían cualquiera de las otras enfermedades y factores de riesgo de procesos cardiovasculares y de DE: obesidad, tabaquismo, alcohólicos, diabéticos, así como los que padecían otros procesos cardiovasculares. También excluyeron a los que sufrían procesos neumológicos, hepáticos, hipertrofia benigna de próstata, niveles bajos de testosterona y esclerosis múltiple.

 

¿En qué consistió el ejercicio interválico de este estudio?

 

Pues los pacientes que fueron asignados al grupo de intervención (por aleatorización) efectuaron breves intervalos de ejercicio en cicloergómetro,  con periodos de descanso (1: 1,17),  durante sesiones de 45 minutos, al principio (durante las primeras dos semanas), de intensidad moderada-ligera (60% de su frecuencia cardiaca máxima), para posteriormente llegar a ser de 60 minutos, a intensidad mayor (79% de la frecuencia cardiaca máxima), hasta completar 2 meses de entrenamiento (135 a 180 minutos semanales).

 

Los sujetos que fueron asignados al grupo control se mantuvieron inactivos, además de ser instruidos para que no efectuaran ejercicio vigoroso durante las ocho semanas del periodo de estudio.

  

¿Cuáles fueron los resultados?

 

Cuando se los comparó con los sujetos del grupo control, los que siguieron el programa de ejercicio interválico se beneficiaron con una reducción significativa de su elevada presión arterial, tanto sistólica (t=-4,91; P= 0.000) como diastólica (t=-3,64; P= 0.001), así como con un relevante aumento de su estado de forma física, esto es, de su consumo máximo de oxígeno (t= 6.053, P= .000) con una P<0,05). Además, su función eréctil debilitada mejoró significativamente, pues la puntuación del IIFE aumentó de los iniciales 11,5±5,3 hasta los 15,14 ± 4,9, a la conclusión del estudio.

 

Por otra parte, la concentración de la PCR se redujo significativamente en los pacientes del grupo de intervención, con respecto a los del grupo control, reflejando probablemente una mejora de la función endotelial de los primeros.

 

“Un programa de ejercicio físico se comporta como una efectiva y segura medida en el manejo no farmacológico de pacientes hipertensos con disfunción Eréctil”, concluyen los autores.

 

3. Estudios que muestran un incremento de la función eréctil en obesos con DE

 

En enero del 2009 se publicó en una revista especializada (The Journal of Sexual Medicine) un estudio experimental que mostró cómo la actividad física aeróbica practicada regularmente por varones con obesidad y DE (35 a 55 años de edad)  lograba reducir su peso corporal (masa grasa) y aumentar su potencia sexual, con respecto a los que no la practicaban (grupo control). (20)

 

Los autores del estudio, Khaterine Esposito y colegas (Universidad de Nápoles), distribuyeron a los 209 pacientes de la muestra (obviamente, por aleatorización) en dos grupos: uno de intervención, constituido por 104 personas (sólo 35, o sea, el 34% tenía la función eréctil normal) que siguieron durante 2 años un programa de ejercicio aeróbico (natación, esquí, jogging), de intensidad moderada, en sesiones de 30 o más minutos diarios (≥150 minutos semanales) combinado con ejercicios de fuerza, más información sobre una dieta saludable; el otro, el control, formado por 105 sujetos (38 tenían una correcta función eréctil, esto es, el 36%), que recibieron mera información sobre hábitos saludables, tanto dietéticos como de ejercicio.

 

A la conclusión del estudio, observaron que entre los que practicaron ejercicio físico,  23  recuperaron su función eréctil (el 22%), en tanto que sólo 2 de los del grupo control normalizaron su función eréctil (1,9 %).

 

Los autores concluyeron su investigación como sigue: “Es posible conseguir una verdadera mejora de la función eréctil en varones de riesgo mediante intervenciones no farmacológicas, que comporten una pérdida de peso y un aumento de la actividad física”.

 

Más tarde, en julio del 2013, se publicó (The Journal of Sexual Medicine) un estudio experimental, llevado a efecto por Khoo y colegas (Universidad de Singapur),  que evidenció cómo un programa de ejercicio aeróbico moderado (pasear rápido, jogging, natación, bici), con una mayor dedicación semanal (5 a 7 sesiones de 30 a 60 minutos: 200 a 300 minutos semanales) lograba tanto incrementos mayores en la función sexual y en la concentración de testosterona cuanto superiores reducciones del peso corporal y la masa grasa,  cuando se lo comparaba con un programa de similar ejercicio aeróbico, pero de menor volumen (105 ± 9 minutos semanales). Los participantes (90) que se distribuyeron en los dos grupos (el de intervención y el control) sufrían obesidad, sedentarismo y DE, oscilando su edad de 30 a 60 años (media de 41,7±6,4). (21)

 

4. Estudios (programas de actividad física) efectuados con varones afectos de procesos cardiovasculares y DE

 

Entre varios investigadores que han tratado este aspecto, merece la pena destacar los estudios de Kalka y colegas (Universidad de Wroclaw, Polonia), efectuados con hombres afectos de cardiopatía isquémica y Disfunción Eréctil (62 años de media), publicados durante el 201322, 201523 y 2016. (24)

 

En esencia, la intervención consistió en ejercicios aeróbicos interválicos de intensidad moderada a vigorosa, en tres sesiones semanales de 45 minutos, más ejercicios de fuerza, durante 6 meses, mientras que los asignados al grupo control sólo fueron asesorados sobre estilos de vida saludables. A la conclusión del estudio, pudo observarse un significativo incremento de la función sexual entre los que se beneficiaron de la intervención, pues obtuvieron mejor puntuación en el IIFE-5 (aumento de 2 puntos).

 

5. Revisión de estudios experimentales reveladores de un incremento de la función eréctil de personas con insuficiencia cardiaca y DE, merced a la práctica de ejercicio físico

 

Llegado a este punto, es preciso referir una revisión de autoría brasileña, publicada en agosto del 2019 ( International Journal of Cardiovascular Sciences) (25) que comprueba, en los tres estudios  seleccionados (dos experimentales: uno italiano, liderado por Belardinelli; (26) el otro, brasileño, dirigido por Sties (27); más un estudio no experimental28),  efectuados en varones con insuficiencia cardíaca, el impacto favorable de la práctica regular de actividad física aeróbica sobre la función eréctil, pues mejora significativamente la puntuación del IIFE, además de mejorar la función endotelial y el estado de forma física (mayor VO 2 máx y prueba de la marcha de 6 minutos).

 

Entre los dos estudios experimentales se reclutó una muestra de 79 varones, de 53 a 58 años, de los que 41 ingresaron en los grupos de intervención, en tanto que 38 formaron parte de los grupos control.

 

Los participantes efectuaron ejercicio físico aeróbico supervisado: tres sesiones semanales de cicloergómetro durante dos meses, en el estudio italiano; correr en tapiz rodante, tres veces por semana, durante tres meses, en el experimental brasileño.

 

Como antes referimos, la mejoría de la función eréctil fue significativa en ambos estudios.

 

Metaanálisis de estudios experimentales

 

En noviembre del 2011 se publicó en una revista científica (Ethiopian Journal of Health Science) un metaanálisis de estudios experimentales que también puso de relieve la capacidad de la actividad física para mejorar significativamente la función eréctil de sujetos con DE secundaria a arteriosclerosis de las arterias peneanas (helicinas y cavernosas). (29)

 

Efectivamente, los responsables de esta investigación, Lamina y colegas, tras analizar los cinco estudios experimentales seleccionados, que sumaron un total de 385 sujetos, comprobaron que el ejercicio físico aeróbico, tanto continuo como interválico, mejoraba relevantemente la función eréctil (t= 5,856, P= 0,000; con p< 0,05), evaluada mediante el IIFE.

 

Concretamente, la puntuación del citado IIFE aumentó una media de 2,8300 puntos (±8,3) en los asignados a la intervención (pasaron de 13,91 a 16,74 puntos), mientras que los sujetos del grupo control no mejoraron gran cosa (0,3600±4,4917).  

 

Otra investigación destacable fue la llevada a efecto por Silva y colegas (Universidades de Oporto y de Vila Real, Portugal), publicada en octubre del 2017 (British Journal of Sports Medicine), dado que se trató de una rigurosa revisión sistemática y metaanálisis (PRISMA), que comportó analizar todas las bases electrónicas de datos desde enero de 1990 hasta julio del 2016,  a fin de seleccionar estudios experimentales que evaluaran los efectos de diversos tipos de actividad física en la función eréctil de varones con DE.

 

De esta forma, tras evaluar por metaanálisis las diferencias medias en la puntuación del IIFE de los grupos de intervención y control de los 7 estudios experimentales seleccionados, que incluyeron 478 participantes, comprobaron que los ejercicios aeróbicos, pélvicos (para reforzar musculatura del suelo pélvico) o combinados lograban mejorar significativamente la función eréctil (diferencia media: 3,85 puntos; IC 95%: 2,33 a 5,37).

 

Beneficio que se confirmó tras efectuar un análisis de sensibilidad, pues las diferencias medias en la puntuación del Índice Internacional de Función Eréctil (IIFE) osciló de 3,39 puntos (IC 95%: 1,92 a 4,87) hasta 4,28 puntos (IC 95%: 2,54 a 6,02).

 

Efecto preventivo y terapéutico de disfunción eréctil ejercido por la actividad física aeróbica: 4 sesiones semanales de 60 minutos resultan muy efectivas

 

Actividad física para mejorar la función eréctil: Una revisión sistemática de estudios experimentales

 

Así se tituló una gran investigación realizada por Helle Gerbild y colegas (profesionales de universidades de Dinamarca y de Suecia), publicada  en la revista oficial de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (Sexual Medicine), en junio 2018, pues tuvo el gran mérito de ser la primera que comprobó con cierta fiabilidad el nivel de actividad física necesario para reducir la Disfunción Eréctil sufrida por hombres con factores de riesgo cardiovascular: obesidad, sedentarismo, hipertensión arterial, Síndrome Metabólico y/o manifestaciones de enfermedades cardiovasculares. (31)

 

En realidad, estos investigadores llegaron a precisar no sólo la intensidad del ejercicio físico preciso para tan loable objetivo, sino también la duración de las sesiones, frecuencia de las mismas, la dosis semanal de ejercicio, la duración global de los programas de entrenamiento, entre otros aspectos, lo que permitió establecer las correspondientes recomendaciones. Veámoslo.

 

Estos autores escandinavos tras realizar un metaanálisis de los 10 estudios seleccionados, la mayor parte analizados en este contenido, (15,16,20-24) con una muestra de 970 personas, de 55 años de media, confirmaron que los que fueron asignados al grupo de intervención mejoraron sensiblemente su función eréctil, de un 14% a un 86%, a la luz de la evaluación de los IIFE, IIFE-5.

 

Entre los que más se beneficiaron de los programas de actividad física regular fueron los incluidos en el grupo de intervención del estudio de Maresa, (15) pues la mejora de la función eréctil fue del 86%, seguidos de los del grupo de Maio, (32) con un 70% de mejoría.

 

Pero ¿cuál fue el nivel, tipo y tiempo de ejercicio físico necesarios para mejorar la función eréctil?

 

Pues esta revisión evidenció que la citada función eréctil de sujetos con factores de riesgo de procesos cardiovasculares y desempeño sexual debilitado mejora sensiblemente con la práctica de actividad física aeróbica, continua o interválica, supervisada, en 4 sesiones semanales de 40 minutos, durante 6 meses.

 

Los responsables del estudio apreciaron que el ejercicio aeróbico moderado, con intervalos de intensidad vigorosa, resultó crucial en la mejora de la función eréctil de los pacientes evaluados (160 minutos semanales). Además, la práctica de ejercicios de fuerza puede complementar eficazmente a los aeróbicos.

 

Hipótesis plausibles

 

Como decíamos al principio del tema, la actividad física regular ocasiona una serie de cambios metabólicos, hormonales y psicológicos que contribuyen decisivamente a mejorar la función eréctil, en gran parte, por reducir o neutralizar los factores de riesgo de arteriosclerosis y disfunción endotelial, que cuando se establecen tienden a afectar precozmente a las arterias del pene implicadas en la erección, disminuyendo la producción del óxido nítrico, cuyo efecto relajante del músculo liso arterial se antoja crucial para conseguir una correcta erección.

 

Así, en junio del 2019 se publicó una revisión sobre el tema en una revista de prestigio (Nature Reviews Urology), en la que su autor, Mark S. Allen (Universidad de Wollongong, Australia), destacó que la práctica regular de ejercicio físico  mejora la función endotelial, aumenta la síntesis de óxido nítrico (NO), incrementa agudamente la producción de testosterona, además de reducir el estrés y ansiedad, así como eleva la autoestima, (33) que también contribuyen a reducir el riesgo de DE psicógena, por temor a fracasar en el desempeño sexual, cada vez más frecuente entre los jóvenes.

 

Entre los muchos beneficios inherentes a un buen estado de forma física no hay que soslayar la mejora de la función sexual, que puede ralentizar el deterioro de la misma asociado al envejecimiento.

 

Efecto protector de una buena aptitud física (fitness)

 

En mayo del 2019 se publicó un estudio experimental de autoría japonesa (American Journal of Men´s Health) que respaldó lo mencionado anteriormente, dado que sus autores, Hiroshi Kumagai y colegas, observaron que un buen estado de forma física, tanto aeróbica (consumo máximo de oxígeno: VO2 máx), cuanto de fuerza muscular ( fuerza de agarre) y flexibilidad (prueba de sentar y alzar), se asociaba con una mejor puntuación del IIFE-5, o sea, mejor función eréctil, y con una menor rigidez arterial (mayor velocidad onda de pulso carótida-femoral), indicativo de menor arteriosclerosis y, por ende, mejor función endotelial. (34)

 

Llegaron incluso a establecer puntos de corte ( 29 ml/minuto/ kg, para el VO2 máx; 39, 3 kg, para la fuerza de agarre), por encima de los cuales era mayor la función eréctil (puntuación IIFE-5), en tanto que por debajo de tales límites era sensiblemente inferior la función sexual.

 

Es preciso referir que los 177 varones evaluados (de 23 a 82 años) no tenían antecedentes de angina, infarto de miocardio, ictus, depresión, hipertrofia prostática ni de tabaquismo. Además, los que estaban siendo tratados de disfunción Eréctil fueron excluidos del estudio.

 

Por otra parte, la mayor parte no tenían factores de riesgo cardiovascular, pues sólo el 6,8% eran hipertensos y el 3% tomaban antidiabéticos.

 

"Estos resultados sugieren que el mantenimiento de una alta capacidad aeróbica y una solvente fuerza muscular pueden compensar el deterioro de la función sexual vinculado al proceso de envejecimiento del varón”, concluyeron los autores del estudio.

 

Apunte final

 

La práctica regular de actividad física es una estrategia efectiva, segura (no medicamentosa ni invasiva), para prevenir y tratar la citada Disfunción Eréctil, uno de los procesos que más reducen la calidad de vida de los hombres, marcador precoz de procesos cardiovasculares (cardiopatía isquémica o ictus, entre otros) , especialmente de la secundaria a disfunción endotelial (arteriosclerosis). De esta suerte, también contribuye decisivamente a paliar o neutralizar los factores de riesgo cardiovasculares, así como a incrementar la calidad de vida y la esperanza de vida en buena salud. Por todo ello, junto a una dieta saludable, como la Dieta Mediterránea, y posiblemente el consumo regular de buen café, es uno de los estilos de vida más saludables que existen.

                                                              

Dr. Félix Martín Santos

 

BIBLIOGRAFÍA

 

1.Rosen, R.C., Riley, A., Wagner, G. et al. The International Index of Erectile Function (IIEF): a multidimensional scale for assessment of erectile dysfunction. Urology. 1997; 496: 822–830.

 

2. Rosen, R.C., Cappelleri, J.C., Smith, M.D. et al. BM. Development and evaluation of an abridged, 5-item version of the International Index of Erectile Function (IIEF-5) as a diagnostic tool for erectile dysfunction. Int J Impot Res. 1999; 116: 319–326.

 

3. Hehemann, M.C. and Kashanian, J.A. Can lifestyle modification affect men’s erectile function?. Transl Androl Urol. 2016; 52: 187–194

 

4. Leoni, L.A., Fukushima, A.R., Rocha, L.Y. et al. Physical activity on endothelial and erectile dysfunction: a literature review. Aging Male. 2014; 173: 125–130

 

5. Maiorino, M.I., Bellastella, G., and Esposito, K. Lifestyle modifications and erectile dysfunction: what can be expected?. Asian J Androl. 2015; 171: 5–10.

 

6. Ghalayini, I.F., Al-Ghazo, M.A., Al-Azab, R. et al. Erectile dysfunction in a Mediterranean country: results of an epidemiological survey of a representative sample of men. Int J Impot Res. 2010; 223: 196–203.

 

7. Silva, A.B., Sousa, N., Azevedo, L.F. et al. Physical activity and exercise for erectile dysfunction: systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2017; 51: 1419–1424.

 

8. Meldrum, D.R., Gambone, J.C., Morris, M.A. et al. The link between erectile and cardiovascular health: the canary in the coal mine. Am J Cardiol. 2011; 108: 599–606.

 

9. Horasanli, K., Boylu, U., Kendirci, M. et al. Do lifestyle changes work for improving erectile dysfunction?. Asian J Androl. 2008; 101: 28–35.

 

10. Meldrum, D.R., Gambone, J.C., Morris, M.A. et al. A multifaceted approach to maximize erectile function and vascular health. Fertil Steril. 2010; 947: 2514–2520.

 

11. Glina, S., Sharlip, I.D., and Hellstrom, W.J. Modifying risk factors to prevent and treat erectile dysfunction. J Sex Med. 2013; 101: 115–119.

 

12. Hannan, J.L., Maio, M.T., Komolova, M. et al. Beneficial impact of exercise and obesity interventions on erectile function and its risk factors. J Sex Med. 2009; 6: 254–261.

 

13. Esposito, K. and Giugliano, D. Obesity, the metabolic syndrome, and sexual dysfunction in men. Clin Pharmacol Ther. 2011; 901: 169–173

 

14. Erectile Dysfunction Predicts Cardiovascular Events as an Independent Risk Factor: A Systematic Review and Meta-Analysis. Zhao B, Hong Z, Wei Y, Yu D, Xu J, Zhang W. The Journal of Sexual Medicine. 2019, jul 16, 1005-1017.

 

15. Exercise training improves erectile dysfunction (ED) in patients with metabolic syndrome on phosphodiesterase-5 (PDE-5) inhibitors. Monaldi Archives for Chest Diseases, International Journal of Cadiopulmonary Medicine and Rehabilitation.  December 2013. Vol 80. Nº 4. Luigi Maresca, Mariantonietta D´Agostino… Carlo Vigorito.

 

16. Therapeutic Effect of an Interval Exercise Training Program in the Management of Erectile Dysfunction in Hypertensive Patients. Sikiru Lamina Bsc, Msc , Chuba G. Okoye MBBS, PhD Theophilus T. Dagogo MBBS. The Journal of Clinical Hipertension. Volume 11, issue 3. 19 march 2009.

 

17.  Braun M, Wassmer G, Klotz T. Epidemiology of erectile dysfunction: results of the “Cologne Male Survey”. Int J Impot Res. 2000; 12: 305– 311.

 

18. Martin‐Morales A, Sanchez‐Cruz JJ, Saenz TI. Prevalence and independent risk factors for erectile dysfunction in Spain: results of the Epidemiologia de la Disfuncion Erectil Masculina Study. J Urol. 2001; 166: 569– 574.

 

19.  TEDES. An epidemiological study of erectile dysfunction in Thailand (part 1: prevalence). Thai Erectile Dysfunction Epidemiologic Study Group (TEDES). J Med Assoc Thai. 2000; 83: 872– 879.

 

20. Effects of intensive lifestyle changes on erectile dysfunction in men. Esposito K, Ciotola M, Giugliano F, Maiorino MI, Autorino R, De Sio M, Giugliano G, Nicoletti G, DAndrea F, Giugliano D. J Sex Med. 2009 Jan;6(1):243-50.

 

21. Khoo, J., Tian, H.H., Tan, B. et al. Comparing effects of low- and high-volume moderate-intensity exercise on sexual function and testosterone in obese men. J Sex Med. 2013; 107: 1823–1832

 

22. Kalka, D., Domagala, Z., Dworak, J. et al. Association between physical exercise and quality of erection in men with ischaemic heart disease and erectile dysfunction subjected to physical training. Kardiol Pol. 2013; 716: 573–580.

 

23. Kalka, D., Domagala, Z.A., Kowalewski, P. et al. Effect of endurance cardiovascular training intensity on erectile dysfunction severity in men with ischemic heart disease. Am J Mens Health. 2015; 95: 360–369.

 

24. Kalka, D., Domagala, Z., Rusiecki, L. et al. Heart rate recovery, cardiac rehabilitation and erectile dysfunction in males with ischaemic heart disease. Anatol J Cardiol. 2016; 164: 256–263

 

25. Ana Gonzales, Tales de Carvalho, Leonardo Andreato. Sabrina Sties, anelise Sonza. Physical Exercise in the Management of Erectile Dysfunction in Patients with Heart Failure. International Journal of Cardiovascular Sciences. Int. J. Cardiovasc. Sci. vol.32 no.4 Rio de Janeiro July/Aug. 2019  Epub Aug 12, 2019

 

26. Belardinelli R, Lacallaprice F, Faccenda E, Purcaro A, Perna G. Effects of short-term moderate exercise training on sexual function in male patients with chronic stable heart failure. Int J Cardiol. 2005;101(1):83-90.

 

27.  Sties SW, Gonzáles AI, Ulbrch AZ, Mara LS, Neto AS, Bundchen DC, et al. Effects of moderate and high intensity aerobic training on sexual function and quality of life in patients with chronic heart failure. Eur Heart J. 2014;35:61-62.

 

28. Sties SS, Gonzáles AIG, Marques TM, Ulbrich AZU, Angarten VGA, Schmitt AS, et al. Effects of exercise training on sexual function in male with heart failure. Eur Heart J. 2013;34(suppl 1):P5817.

 

29. Lamina, Agbanusi, Nwacha. Effects of Aerobic Exercise in the Management of Erectile Dysfunction: A Meta-Analysis Study on Randomized Controlled Trials. Ethiop. J. Health. Sci. 2011. 213: 195-201.

 

30. Physical activity and exercise for erectile dysfunction: systematic review and meta-analysis. André B Silva, Nelson Sousa, Luís F Azevedo, Carlos Martins. British Journal of Sports Medicine. 2017; 51: 1419-1424.

 

31. Physical activity to Improve Erectile Function: A Systematic Review of Intervention Studies. Helle Gerbild, Camilla Marie Larsen… Kristina Areskoug Josefsson.  Sexual Medicine. June 2018. Volume 6, issue 2, pag 75-89.

 

32. Maio G., Saraeb S., Marchiori A. Physical activity and PDE5 inhibitors in the treatment of erectile dysfunction: results of a randomized controlled study. J Sex Med. 2010;76:2201–2208.

 

33. Nat Rev Urol. 2019 Sep;16(9):553-562. doi: 10.1038/s41585-019-0210-6. Epub 2019 Jun 25.Physical activity as an adjunct treatment for erectile dysfunction. Allen MS.

 

34. Role of High Physical Fitness of Deterioraton of Male Sexual Function in Japanese Adult Men. American Journal of Men´s Health. May 8, 2019. Hiroshi Kumagai, Toru Yosikawa, Kanae Myoenzono.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

María Prada Hernández 18/06/2020 13:49 #5
Mucha profundidad en este artículo, con gran repertorio de fuentes científicas, muy bien utilizadas y pedagógicamente dispuestas para que lo podamos entender. Es un tema muy interesante. Ya sabía los problemas de muchos jóvenes, de miedo al desempeño sexual, por gran estrés, que genera su disfunción. Sin embargo, desconocía que servía de guía, de centinela de procesos cardiacos, adelantándose tiempo antes de manifestarse plenamente. Me ha gustado mucho. Todo. Enhorabuena.
Pedro Juan Domínguez Ábalos 18/06/2020 13:38 #4
Gran artículo. Con esto del confinamiento y del estado de alarma habrán aumentado mucho los casos de depresión y de disfunción eréctil, por el temor al desempeño en los más jóvenes y seguramente que bastantes varones habrán empeorado de sus procesos cardiovasculares y este centinela ya habrá avisado a los médicos. Supongo yo. Te felicito por la forma tan rigurosa y pedagógica con la que abordas todos tus contenidos, de bastante más enjundia e interés para la sociedad que cualquier post cotidiano, de los que por ahí pululan tanto. Enhorabuena. Muchas gracias.
Estrella Gómez 16/06/2020 13:55 #3
Gran artículo sobre un tema complejo de tratar. Es tal la información que has ofrecido, muy rigurosa, con tan buena didáctica y clara escritura, que leerlo ha resultado atractivo, en absoluto aburrido. Otro gran efecto saludable de la actividad física, que debe animar a jóvenes y mayores a practicarla, pues, además de sus múltiples y variadas ventajas, está la de mejorar su potencia sexual, lo que hará que no s reduzca su autoestima. Enhorabuena por el trabajo. Muchas gracias.
Javier Gallego 14/06/2020 19:55 #2
Pues tomo buena nota de tu estudio, Félix, no quisiera que este problema me llegara a pasar. A ver si después del largo confinamiento que hemos sufrido, podemos volver a retomar las rutinas de ejercicio habituales y, además, bajamos el peso cogido durante el encierro. Gracias por la difusión de estos extraordinarios trabajos.
Inmaculada Hernández 06/06/2020 20:54 #1
Félix como es habitual en ti, tu artículo sobre la Disfunción Eréctil destaca por la claridad y rigor de los conocimientos científicos expuestos no solo sobre la enfermedad en sí, sino también sobre los fenómenos interrelacionados con ella. Me ha llamado la atención la afirmación de que esta enfermedad se comporta como marcador y centinela de procesos cardiovasculares. Como siempre tu exposición viene avalada por importantes estudios experimentales realizados, en este caso pormenorizados por factores de riesgo. Muy alentadoras las conclusiones que nos reporta la práctica regular del ejercicio físico entre las que destacas: aumento de la esperanza de vida, reducción de los factores de riesgo de arterioesclerosis y disfunción endotelial, aumento de la producción de testosterona, reducción del estrés y de la ansiedad. Si deseamos gozar de buena salud y vivir más años tenemos que tomarnos en serio un estilo de vida saludable donde la práctica de la actividad física regular ocupe un lugar importante junto a la Dieta Mediterránea y a la ingesta de buen café.Tal como ,con sabiduría e interés, nos viene recomendado nuestro gran amigo Félix. Muchísimas gracias.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: