Los asquerosos
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El Parnaso

Jairo Martín
El blog del filólogo y escritor Jairo Martín en Tribuna

Los asquerosos

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Iniciamos esta travesía en los blogs de Tribuna Valladolid con Los asquerosos, de Santiago Lorenzo.

Iniciamos con esta obra puesto que hace poquito pudimos disfrutar de la adaptación teatral en el Teatro Calderón. Y es que esta obra ha traspasado fronteras. Santiago Lorenzo ya tenía en su mochila otras obras así como guiones de cine, pero ha sido con Los asquerosos con lo que ha dado el pelotazo. Algunos no se explicarán por qué y otros estarán totalmente de acuerdo conmigo. Los asquerosos es una obra para todos, y digo esto porque nos vemos reflejados en todos los personajes. Todos somos Manuel y todos somos los “mochufas”.

 

La obra narra el periplo de Manuel tras apuñalar a un policía por accidente. No es un periplo cualquiera, no es una huida de la justicia, es una huida de las cosas materiales a las que nos aferramos. Tener la lucidez de Manuel para darse cuenta poco a poco de la inutilidad de muchas de las cosas. El libro avanza hacia una quietud y un silencio que parece que hemos perdido. Ese silencio lo recupera Manuel en la España vaciada, donde se refugia de la justicia. Ir a por leña, comer bayas del monte, leer viejos libros Austral e ir recuperando nuestro lado más primitivo. Alejado de tecnología, alejado de todo lo que nos rodea, Manuel va descubriendo una unión con la naturaleza, va despertando del letargo de una sociedad capitalista y se da cuenta de que no necesita nada más.

 

Para desgracia de Manuel, su paz se ve perturbada por los denominados "mochufas", domingueros de camiseta de deporte, filtro de Instagram y barbacoa. Hasta este momento habíamos visto la evolución de Manuel desprendiéndose de todo eso que los "mochufas" arrastran y a partir de este momento podemos disfrutar de la dualidad de los dos mundos.

 

El final de la obra obviamente no vamos a desmenuzarlo aquí.  Los asquerosos retrata a la perfección la crisis existencial provocada por una sociedad alienante y no solo eso, sino que nos hace replantearnos si somos Manuel o somos "mochufas", y honestamente creo que todos tenemos un poquito de ambos.

 

Para terminar, me gustaría hacer referencia a la adaptación teatral, ya que tuvimos oportunidad de disfrutarla. Lo que más llama la atención de un primer vistazo es la escenografía, pues mantiene la estética de la portada del libro. Verde, azul y una casa. Una escenografía sencilla con dos módulos que van variando el paisaje, pero que te meten de lleno en la obra. En cuanto a la adaptación del texto, resulta muy buena idea utilizar los monólogos de Manuel en la obra como diálogos con su tío en la representación. Si tenemos que hacerle alguna crítica, es la excesiva comicidad del texto. En el libro Manuel resulta gracioso pero sin querer, debido a las situaciones que vive. En cambio, en la obra los continuos chistes parecen algo forzados y hacen que se pierda esa quietud y ese silencio que tan bien expresados están en la obra en papel.

 

Nos vemos entre las páginas. El Parnaso continúa su viaje.

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