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De todo un poco…

Vidal Holgado

Y la más culpable va a ser ella

La semana pasada hablé del asunto, en pleno auge, de la maltratada de Maracena y el maltratador italiano, ya intuía que lo que se publicaba se parecía a la verdad como un huevo a una castaña, que el asunto se desinflaría con mayor velocidad de la que lo habían hinchado y ha sucedido.


Me indigna que dinero público sirva para mantener a gente como la tal Granados y para pagar a abogados como el tal Montero y me indigna que los políticos y la justicia se dejen influenciar tan cobardemente por unos medios que solo buscan el sensacionalismo, importándoles un bledo el daño que causan a los afectados por los casos de que se ocupan y la alienación que causan en gente, probablemente bien intencionada, pero que demuestra carecer de suficiente capacidad intelectual o no la usa. Yo no tengo ninguna duda de que la policía no es tonta, aunque la hagan pasar por tal, y de que si los niños los tuviera él hubiera estado en el calabozo y probablemente en la cárcel en cuestión de horas, ¿entonces qué pasa?, pues está muy claro, que hay jueces y fiscales que como estoy seguro que tampoco son tontos, son otra cosa peor, y ahí siguen.


Todo el embrollo se ha basado en la condena de el por maltrato, pues miren, yo estoy seguro de que, en el mejor de los casos, estos dos se han zurrado la badana mutuamente, es más, creo que la más mala es ella en vista de lo poco, pero suficiente, que se ha publicado de la versión del marido, y es más estoy empezando a sospechar que la condena en que se basa el ataque furibundo hacia el marido, es el resultado de una denuncia falsa y a medida que pasa el tiempo me convenzo más de que mi sospecha puede ser cierta. Veremos como termina este asunto, aunque puede que si resulta que él no es tan malo como nos lo han pintado pierda interés y no nos enteremos. Me partiría de risa, sino fuera por respeto a los menores, de aquellos que tanto ridículo han hecho y algunos tan zoquetes que, viendo los derroteros que está tomando el asunto, no dan su brazo a torcer y continúan tocando las narices. Y no digamos de los que se justifican hablando de que los que importan son los menores, anda ya, como si ponerlos en manos de una arpía fuera lo mejor para ellos.


Y hablando de protección de menores, si la violencia gratuita ejercida contra inocentes es abominable, la ejercida contra niños indefensos es el culmen de la maldad y cuando el resultado es la muerte como consecuencia de la tortura, es el acto más horroroso que pone de manifiesto hasta dónde puede llegar la inhumanidad del animal humano.


Ya habrán adivinado que estoy pensando en el suceso de Valladolid que ha costado la vida a una niña de cuatro años, tantos aspavientos en el caso de Maracena y que poco se ha ocupado de este toda esa caterva de informadores basura, al final demuestran lo que son, y no digo que se debiera haber dado el mismo tratamiento, de ninguna manera, y menos por gente que lo que toca lo ensucia, solo quiero poner de manifiesto tanta mentira e hipocresía social. Menos ponerle apellidos a la violencia, que siempre es violencia independientemente de sus circunstancias y más eficacia en la lucha contra ella.

 

En el caso de Valladolid, no sé cuántos, ni quienes, ni en qué medida afecta a cada cual, pero estoy seguro de que, vistos los indicios, señales y advertencias de gente que no fue escuchada con la debida atención, aquí hay más de un responsable que el lunes a más tardar, debería estar en la puta calle y dedicándose a cuidar el monte, si es que para eso si sirven.

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