Salud en ley
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Marcos Pastor Galán
El blog de actualidad sanitaria de Marcos Pastor Galán

Salud en ley

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Hace unos días se llenaron las redes sociales del hastag #GraciasLuna. Un agradecimiento tan necesario como innecesarias las críticas y acoso que recibió Luna. El hastag no era más que un vínculo para derrotar esa mala prensa que inició una batalla personal e injusta contra la voluntaria de Cruz Roja Española. No debería ser imprescindible agradecerle un gesto dentro del marco legal y lleno de ética y moralidad. Un gesto altruista, que debería ser más habitual entre la ciudadanía que abarca este país. Pero volvamos atrás.

 

Cruz Roja Española es una entidad enmarcada dentro del Movimiento Internación de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Para ello existe un comité que trata de ser el nexo entre todas las entidades de cada país asegurando una lucha común. Probablemente, España es el único país donde se intenta desprestigiar, si no destruir, una entidad con tantos años en la espalda de trabajo duro. Probablemente no somos ni seremos capaces de valorar todo lo que ha hecho. Porque somos un país politizado hasta la médula y una entidad imparcial e independiente del mando no favorece el resultado particular en un entorno de elecciones.

 

Desde la llegada de personas por mar a las Islas Canarias, Cruz Roja ha estado en el objetivo del conflicto político de unos pocos. Bonita forma de hacer campaña es esta de ensañarse con el débil, con quien no te va a responder. Pero las hostilidades en redes sociales se multiplicaron con la situación vivida en Ceuta. Un problema internacional con Marruecos donde España se ve sola en la batalla; donde miles de personas abandonadas deciden cruzar una frontera de forma desesperada.

 

Ante la llegada de personas, comenzaron las batallitas de perfiles anónimos contra la situación. Puedo llegar a entender la disconformidad, vale. Pero después se lanzaron al cuello de todo aquel que hablase en aras de ayudar a las víctimas. Y esto no lo apruebo porque, si te respetamos a ti, respetamos al otro también. Aquí me gustaría hacer un paréntesis y remarcar que quienes cruzaron la valla no estorbaban por acceder a España, sino por su situación económica. Cuando se trata de un ídolo deportivo, alguien adinerado o con poder, entonces son bienvenidos.

 

El momento en que aparecieron imágenes del ejército y la Guardia Civil ayudando a evitar catástrofes mayores, las críticas cesaron momentáneamente. Los ídolos de la defensa les habían traicionado no dejando abandonado a nadie a su suerte. Así que se volcaron contra la voluntaria. De siempre, el acosador se centra en el débil, porque es a quien puede dañar. Y así fue: puta, hija de puta, vete a foll... a los moros, ve a comerles la p… a los negros, y otra sarta de lindezas que demuestran la obsesión sexual de quien las escribe. Esa persona, Luna, defendía en sus actos las leyes que nos rodean y los principios que rigen su acción bajo el chaleco rojo: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad. Ahora solo le queda el amparo de la ley que nadie cita, la que defiende su acto y condena la actitud opuesta.

 

El artículo 43 de la Constitución Española dice en los puntos 1 y 2: “Se reconoce el derecho a la protección de la salud. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto.” Paradójicamente, Luna está protegida de los que la critican, por la misma constitución a la que invocan estos en circunstancias menos claras.

 

La Ley General de Sanidad iniciada en 1986 y las posteriores modificaciones, establecen la protección de la salud y cómo se valorarán las faltas cometidas. Aunque esta ley está orientada más a la organización que a la operatividad. Sin embargo, si nos acercamos a la parte jurídica encontramos la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. El artículo 195 dice en los puntos 1y 2: “El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado con la pena de multa de tres a doce meses. En las mismas penas incurrirá el que, impedido de prestar socorro, no demande con urgencia auxilio ajeno.”

 

En esa misma ley podemos enmarcar la actividad de Luna dentro de Cruz Roja Española en el artículo 196: “El profesional que, estando obligado a ello, denegare asistencia sanitaria o abandonare los servicios sanitarios, cuando de la denegación o abandono se derive riesgo grave para la salud de las personas, será castigado con las penas ...” Y para entenderlo, debemos ir a los estatutos de Cruz Roja y conocer el significado de sus principios fundamentales, de los que se generaron los equipos de emergencias que intervienen en estas situaciones.

 

Para finalizar, me gustaría citar la cabecera del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja: “es la red humanitaria más grande del mundo, cuya misión es prevenir y aliviar, en todas las circunstancias, el sufrimiento humano; proteger la vida y la salud, y hacer respetar a la persona humana, en particular en tiempo de conflicto armado y en otras situaciones de urgencia.”

 

Por esto, #GraciasLuna por cumplir con la ley, con los principios de Cruz Roja y, también, por tu actitud humana y generosa.

Comentarios

Carmen 30/05/2021 11:12 #1
Gracias Luna. Y muchas gracias Marcos

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